Los Houston Rockets han asegurado a una de sus piezas de futuro. Amen Thompson ha acordado una extensión de contrato de cinco años y 208 millones de dólares, según adelantó Shams Charania en ESPN. El acuerdo incluye una cláusula de traspaso del diez por ciento y entrará en vigor en 2027, cuando expire su contrato de escala rookie.
El detalle que cambia la lectura
La cifra impresiona, pero el matiz importa más. Thompson tenía derecho a una extensión máxima de escala rookie de cinco años y 251 millones, y ha aceptado 43 menos. No es una franquicia rompiendo la hucha: es un jugador aceptando cobrar por debajo de su techo.
Ese recorte se traduce en unos 44 millones adicionales de flexibilidad para que Houston siga construyendo la plantilla a su alrededor, un margen nada menor bajo un sistema salarial que penaliza severamente a los equipos que se pasan de los umbrales. La cláusula de traspaso del diez por ciento es la contrapartida habitual en estos casos: encarece cualquier operación futura que lo implique.
Con este contrato, Thompson pasa a ser el segundo jugador mejor pagado de la plantilla, solo por detrás de Kevin Durant. Y llama la atención comparado con el trato que la franquicia dio en su día a Alperen Sengün y Jalen Green, con los que sí apretó en la negociación.
Los números de la 25/26
La temporada pasada fue la mejor de su carrera. Thompson disputó 79 partidos con máximos personales de 18,3 puntos, 5,3 asistencias y 1,5 robos, a los que sumó 7,8 rebotes y 0,6 tapones, con un 53,4 por ciento en tiros de campo. Fue, además, el jugador que más minutos disputó de toda la NBA, lo que da idea de cuánto dependió Houston de él.
Con esos registros entró en un grupo de nueve jugadores que promediaron al menos 18 puntos, siete rebotes y cinco asistencias, junto a Jokic, Doncic, Giannis, Tatum, Sengün, Scottie Barnes, Jalen Johnson y Paolo Banchero. Era el más joven de todos. En los playoffs, donde Houston cayó en primera ronda ante los Lakers, subió a 19,2 puntos, 7,0 rebotes, 5,7 asistencias y 2,0 robos.
Su gran aval, en todo caso, sigue siendo la defensa: primer quinteto defensivo de la NBA por primera vez y octavo en la votación al Mejor Defensor del Año.
Lo que falta
Hay un agujero evidente y no conviene disimularlo. Thompson se quedó en torno al 22 por ciento en triples la pasada temporada, un porcentaje que permite a las defensas dejarle solo y cerrar el espacio interior. Es la única razón por la que un jugador con este impacto no cobra el máximo absoluto, y también el margen de mejora que Houston está comprando: si el tiro llega, el contrato pasará a ser una ganga.
El general manager, Rafael Stone, lo resumió en el comunicado del club diciendo que Thompson representa todo lo que la organización quiere ser, que ha mejorado en cada faceta año tras año y que su mejor baloncesto está por llegar.