La Selección Española femenina U20 se proclamó ayer Campeona de Europa tras derrotar en la final, y de manera contundente a Lituania por 50 a 102. El torneo de las jugadoras españolas ha sido fantástico, no cabe duda, pero hoy quiero personalizar estas líneas con el director de orquesta, su entrenador, Isaac Fernández
Para comprender mejor a Isaac y al título de este escrito, me traslado a enero del 2.023. En una entrevista que hice cuando entrenaba al Barça CBS, en la cual le pregunté por cómo se consideraba cómo entrenador. Su respuesta ayudará a entender la clase de persona que es el coach:
“Pues mira, el otro día escuchaba una entrevista que les hicieron a Anna Cruz y Marta Canella en Barça TV, en que me decía que era una persona normal y era esto precisamente lo que te iba a responder. Intento ser normal, aunque no sé si lo consigo siempre. Intento que ellas cuando yo estoy feliz, noten que estoy feliz y que cuando esté enfadado o que hay algo que no me está gustando, también lo noten. No creo en interpretar un papel. No creo en estar siempre enfadado, ni estar siempre contento, de colegueo con ellas. Soy metódico, soy trabajador, le dedico muchas horas. Ahora gracias a la familia dedico un poco menos y tengo capacidad de desconectar. Para resumir, voy a coger una frase que dijo Miguel Ángel Méndez: “Trabajo cada día para merecer estar donde estoy”.
Lo sé, quizás en este escrito no esté siendo todo lo imparcial que debiera, por el trato más personal que hemos tenido en los últimos años y donde puedo corroborar qué, el bueno de Isaac gana aún más en las distancias cortas. Su trato ha sido siempre exquisito, ya fuera en los buenos, cómo en los malos momentos. Eso define cómo es realmente una persona.
Pero cómo si fuera el abogado defensor de esta causa, me remitiré a los hechos, dando múltiples ejemplos de cómo su “normalidad”, llamada realmente ética de trabajo, se convierte en garantía de éxito:
Tras seis temporadas en el Barça CBS, logrando ascensos, llevó al equipo azulgrana a estar dos campañas en Liga Femenina Endesa.
La primera, la de su ascenso, fue histórica: Participar en Copa de la Reina, clasificarse para las semifinales de la Liga, siendo el Pabellón Juan Carlos Navarro todo un fortín, fue excelsa. Quien vio jugar a ese equipo disfrutó de lo lindo.
La segunda temporada con las blaugranas, con todo tipo de adversidades (lesiones, cambio de jugadoras…), fue un ejercicio encomiable de resiliencia. Si en la campaña anterior, todo fue de cara, en ésta, pudo vivir el lado más negativo de la profesión. Ese último partido en casa, en un Palau Blaugrana prácticamente lleno, en el que se consiguió la permanencia tras derrotar al Spar Girona, fue mágico y muy emocionante. Para los que vivimos ese curso casi desde dentro, la explosión de alegría por la realización del trabajo y el deber encomendado, puso los pelos de punta.
Tras su salida del Barça CBS, aterrizó en Cadí La Seu con la plantilla ya confeccionada y a punto de comenzar la pretemporada, tras sustituir la marcha de Fabián Téllez. Después de ganar la Lliga Catalana, el arranque en Liga Femenina Endesa fue complicado… había que acoplar las piezas. Pero otra vez, con trabajo, la situación se revirtió. En un final excelso de temporada, ganando 8 de los últimos 13 partidos, el cuadro catalán no pasó apuros para permanecer en la máxima competición del baloncesto femenino. Una más para la saca.
Todo ello aderezado, siendo ayudante de la Selección absoluta, hasta este año, donde ha cogido las riendas de la U20, convirtiéndola en Campeona de Europa… Con estos hechos, no me queda otra cosa que decir aquello de que “no hay más preguntas señoría”.
En estas líneas siempre se va a celebrar todo lo bueno que le ocurra al mister. Por ello, sólo queda decir ¡Enhorabuena Isaac!
Para comprender mejor a Isaac y al título de este escrito, me traslado a enero del 2.023. En una entrevista que hice cuando entrenaba al Barça CBS, en la cual le pregunté por cómo se consideraba cómo entrenador. Su respuesta ayudará a entender la clase de persona que es el coach:
“Pues mira, el otro día escuchaba una entrevista que les hicieron a Anna Cruz y Marta Canella en Barça TV, en que me decía que era una persona normal y era esto precisamente lo que te iba a responder. Intento ser normal, aunque no sé si lo consigo siempre. Intento que ellas cuando yo estoy feliz, noten que estoy feliz y que cuando esté enfadado o que hay algo que no me está gustando, también lo noten. No creo en interpretar un papel. No creo en estar siempre enfadado, ni estar siempre contento, de colegueo con ellas. Soy metódico, soy trabajador, le dedico muchas horas. Ahora gracias a la familia dedico un poco menos y tengo capacidad de desconectar. Para resumir, voy a coger una frase que dijo Miguel Ángel Méndez: “Trabajo cada día para merecer estar donde estoy”.
Lo sé, quizás en este escrito no esté siendo todo lo imparcial que debiera, por el trato más personal que hemos tenido en los últimos años y donde puedo corroborar qué, el bueno de Isaac gana aún más en las distancias cortas. Su trato ha sido siempre exquisito, ya fuera en los buenos, cómo en los malos momentos. Eso define cómo es realmente una persona.
Pero cómo si fuera el abogado defensor de esta causa, me remitiré a los hechos, dando múltiples ejemplos de cómo su “normalidad”, llamada realmente ética de trabajo, se convierte en garantía de éxito:
Tras seis temporadas en el Barça CBS, logrando ascensos, llevó al equipo azulgrana a estar dos campañas en Liga Femenina Endesa.
La primera, la de su ascenso, fue histórica: Participar en Copa de la Reina, clasificarse para las semifinales de la Liga, siendo el Pabellón Juan Carlos Navarro todo un fortín, fue excelsa. Quien vio jugar a ese equipo disfrutó de lo lindo.
La segunda temporada con las blaugranas, con todo tipo de adversidades (lesiones, cambio de jugadoras…), fue un ejercicio encomiable de resiliencia. Si en la campaña anterior, todo fue de cara, en ésta, pudo vivir el lado más negativo de la profesión. Ese último partido en casa, en un Palau Blaugrana prácticamente lleno, en el que se consiguió la permanencia tras derrotar al Spar Girona, fue mágico y muy emocionante. Para los que vivimos ese curso casi desde dentro, la explosión de alegría por la realización del trabajo y el deber encomendado, puso los pelos de punta.
Tras su salida del Barça CBS, aterrizó en Cadí La Seu con la plantilla ya confeccionada y a punto de comenzar la pretemporada, tras sustituir la marcha de Fabián Téllez. Después de ganar la Lliga Catalana, el arranque en Liga Femenina Endesa fue complicado… había que acoplar las piezas. Pero otra vez, con trabajo, la situación se revirtió. En un final excelso de temporada, ganando 8 de los últimos 13 partidos, el cuadro catalán no pasó apuros para permanecer en la máxima competición del baloncesto femenino. Una más para la saca.
Todo ello aderezado, siendo ayudante de la Selección absoluta, hasta este año, donde ha cogido las riendas de la U20, convirtiéndola en Campeona de Europa… Con estos hechos, no me queda otra cosa que decir aquello de que “no hay más preguntas señoría”.
En estas líneas siempre se va a celebrar todo lo bueno que le ocurra al mister. Por ello, sólo queda decir ¡Enhorabuena Isaac!