El TD Garden volvió a ser escenario de una noche inspirada para los Boston Celtics, que recuperaron sensaciones al imponerse con autoridad a los Cleveland Cavaliers por 125-105, cortando así la racha de tres triunfos consecutivos del conjunto de Ohio.
La figura indiscutible fue Jaylen Brown, autor de 30 puntos, que lideró un demoledor parcial de 20-3 para cerrar la primera mitad y decantar un partido que hasta entonces había sido equilibrado. El alero de los Celtics anotó 13 tantos en ese tramo, incluido un triple lejano a falta de 17 segundos y otro sobre la bocina que disparó a su equipo hasta el 75-60 al descanso.
Sam Hauser contribuyó con 21 puntos desde el banquillo, mientras que Josh Minott y Neemias Queta dominaron el rebote con 14 y 13 capturas, respectivamente. Payton Pritchard completó la labor coral de Boston con 10 asistencias, reflejo del excelente movimiento de balón que permitió a los locales acumular 20 pases de canasta solo en la primera parte.
Hugo González no tuvo transcendencia en el encuentro con solo cuatro minutos en cancha, y sin estadísticas destacables.
En los Cavaliers, Evan Mobley fue el más regular con 19 puntos y 11 rebotes, acompañado por Jaylon Tyson, también con 19 tantos. Donovan Mitchell empezó encendido —12 puntos y 4/4 en triples en el primer cuarto—, pero su acierto se desvaneció con el paso de los minutos, terminando con 15 puntos tras errar siete de sus ocho últimos lanzamientos.
El primer periodo dejó un dato curioso: ambos equipos combinaron 18 triples, apenas uno menos que el récord histórico de la NBA en un cuarto. Pero a partir de ahí, solo Boston mantuvo el pulso ofensivo. Llegó a dominar por 19 puntos en el tercer cuarto y, aunque Cleveland redujo la diferencia a nueve, su 33% de acierto (8/24) en el último tramo frenó cualquier intento de remontada.
Los Celtics, que habían comenzado la temporada con tres derrotas, encadenan ahora su segundo triunfo consecutivo —tras vencer también a New Orleans— y parecen reencontrar la solidez colectiva que los caracteriza.