Los Denver Nuggets iniciaron su temporada en casa con una exhibición coral que culminó en un triunfo contundente por 133-111 ante los Phoenix Suns, guiados una vez más por el talento total de Nikola Jokic. El serbio logró su segundo triple-doble del curso —14 puntos, 14 rebotes y 15 asistencias— pese a tener una noche discreta en anotación, demostrando que su impacto trasciende los números.
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El vigente campeón de las Finales de 2023 apenas lanzó 8 veces al aro, anotando 5, y ni siquiera intentó su primer tiro hasta el tramo final del segundo cuarto. Aun así, alcanzó su triple-doble número 166 en temporada regular, consolidándose en el tercer puesto histórico de la NBA solo por detrás de Russell Westbrook (203) y Oscar Robertson (181).
Jamal Murray lideró la ofensiva con 23 puntos, incluyendo un triple desde medio campo sobre la bocina del primer cuarto y otro que abrió el último periodo para romper definitivamente el partido. Aaron Gordon, tras su explosión de 50 puntos en el anterior encuentro, aportó 17, mientras que el conjunto local respondió con madurez cada intento de remontada visitante.
Los Suns, aún resentidos tras caer por 27 ante los Clippers apenas 20 horas antes, se apoyaron en un inspirado Devin Booker (31 puntos) y en Grayson Allen (17), pero no pudieron mantener el ritmo ante un rival más fresco y profundo. Sin Mark Williams por lesión en la rodilla derecha, Phoenix llegó a recortar la desventaja a nueve puntos (83-74) en el tercer cuarto, aunque Denver respondió con un parcial de 11-0 que restableció el control (100-83) antes del último periodo.
En ese tramo final, los Nuggets sofocaron cualquier intento de reacción con una nueva ráfaga ofensiva (14-2) que cerró el duelo y permitió al público del Ball Arena celebrar un estreno de temporada local dominado por el sello inconfundible de Jokic: inteligencia, control y una naturalidad abrumadora para hacer que todo fluya a su alrededor.