Tras un verano marcado por la incertidumbre, Josh Giddey y los Chicago Bulls han sellado la paz con un contrato que los unirá durante las próximas cuatro temporadas a cambio de 100 millones de dólares. El desenlace supone un punto intermedio entre las pretensiones iniciales de ambas partes y pone fin a uno de los culebrones más comentados de la agencia libre
El base australiano había fijado su aspiración en torno a los 30 millones anuales, mientras que la franquicia dudaba en superar la barrera de los 20. En los últimos días se filtró una propuesta de 88 millones por cuatro años, insuficiente para el jugador. Finalmente, Chicago accedió a elevar la cifra hasta alcanzar un acuerdo satisfactorio para ambos.
La situación de Giddey como agente libre restringido dio margen de maniobra a la franquicia de Illinois, que llegó a plantearse presionar con la oferta cualificada de 11 millones por un curso, lo que habría pospuesto las negociaciones a 2026, con el jugador ya como agente libre sin restricciones. Sin embargo, Giddey optó por asegurar su futuro inmediato y no seguir el camino de la incertidumbre, como sí ha hecho Cam Thomas.
El australiano dejó motivos para la esperanza en la segunda mitad de la última temporada, donde promedió 21,2 puntos, 10,7 rebotes y 9,3 asistencias tras el parón del All-Star, números que contrastan con su discreto inicio (12 puntos, 7 rebotes y 6 asistencias antes del descanso). Su progresión ilusiona en Chicago, aunque persisten dudas sobre su capacidad de liderazgo a largo plazo.
En cualquier caso, los Bulls logran retener a un jugador con potencial para alcanzar cotas de All-Star por un contrato que, visto el mercado, resulta asumible. Giddey, por su parte, se garantiza estabilidad y un papel central en el futuro inmediato de la franquicia.
El base australiano había fijado su aspiración en torno a los 30 millones anuales, mientras que la franquicia dudaba en superar la barrera de los 20. En los últimos días se filtró una propuesta de 88 millones por cuatro años, insuficiente para el jugador. Finalmente, Chicago accedió a elevar la cifra hasta alcanzar un acuerdo satisfactorio para ambos.
La situación de Giddey como agente libre restringido dio margen de maniobra a la franquicia de Illinois, que llegó a plantearse presionar con la oferta cualificada de 11 millones por un curso, lo que habría pospuesto las negociaciones a 2026, con el jugador ya como agente libre sin restricciones. Sin embargo, Giddey optó por asegurar su futuro inmediato y no seguir el camino de la incertidumbre, como sí ha hecho Cam Thomas.
El australiano dejó motivos para la esperanza en la segunda mitad de la última temporada, donde promedió 21,2 puntos, 10,7 rebotes y 9,3 asistencias tras el parón del All-Star, números que contrastan con su discreto inicio (12 puntos, 7 rebotes y 6 asistencias antes del descanso). Su progresión ilusiona en Chicago, aunque persisten dudas sobre su capacidad de liderazgo a largo plazo.
En cualquier caso, los Bulls logran retener a un jugador con potencial para alcanzar cotas de All-Star por un contrato que, visto el mercado, resulta asumible. Giddey, por su parte, se garantiza estabilidad y un papel central en el futuro inmediato de la franquicia.