Kendrick Nunn decide una batalla de colosos y el Panathinaikos conquista el Movistar Arena (112-115)
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Kendrick Nunn decide una batalla de colosos y el Panathinaikos conquista el Movistar Arena (112-115)

El Movistar Arena acogió uno de los grandes encuentros de la jornada 10 de la Euroliga. El Real Madrid recibía al Panathinaikos, uno de los conjuntos más poderosos de la competición, en un duelo entre dos aspirantes al título. Los blancos llegaban en un gran momento de forma, con nueve victorias consecutivas y un balance de 6-3, mientras que el conjunto griego aterrizaba en la capital con un registro de 7-2. El pabellón presentó una buena entrada, aunque sin completar todo su aforo.

box score

El equipo de Pedro Martínez afrontaba una exigente prueba, además, condicionado por las numerosas ausencias: Maledon, Deck, Campazzo y JR Smith, entre las bajas madridistas. Pese a ello, el Real Madrid buscaba prolongar su racha ante un Panathinaikos con argumentos de sobra para poner a prueba a los locales. El encuentro también tenía un aliciente especial para la afición de Valencia Basket, con Brancou Badio y Jaime Pradilla midiéndose sobre la pista, ambos con pasado en el conjunto taronja.

Walter Tavares se impuso en el salto inicial, pero fue Mitoglou quien estrenó el marcador con un lanzamiento de tres puntos. Luwawu-Cabarrot anotó la primera canasta madridista para el 2-3. El Panathinaikos tomó rápidamente el control del encuentro, imponiendo un ritmo alto y encontrando buenas situaciones de tiro ante un Real Madrid que acusaba las bajas. Los griegos mostraron mucha eficacia en sus primeras acciones y llegaron a controlar el parcial, aunque Sergio Llull apareció con un espectacular triple sobre la bocina para recortar distancias. Sylvain Francisco, con ocho puntos, fue el jugador más destacado del primer cuarto (18-24).

El segundo periodo comenzó con el Panathinaikos manteniendo la iniciativa. Un triple de Guerschon Yabusele, exjugador madridista, elevó la diferencia hasta los 15 puntos (23-38), obligando a los locales a reaccionar. Andrés Feliz respondió desde el perímetro y el Real Madrid comenzó a encontrar mejores sensaciones. A falta de cinco minutos para el descanso, los blancos ya habían reducido la desventaja hasta los once puntos, lo que llevó a Obradovic a detener el partido.

El conjunto griego empezó a acumular errores y pérdidas en ataque, mientras el Real Madrid aprovechaba el impulso para meterse de lleno en el encuentro. En uno de los últimos tiempos muertos, Obradovic mostró su enfado con Sylvain Francisco por las pérdidas, pese a los ocho puntos que había anotado hasta ese momento. La reacción madridista tuvo su premio con una gran canasta de Alberto Abalde sobre la bocina, que dejó el marcador en apenas tres puntos de diferencia. Andrés Feliz, con diez tantos, era el máximo anotador del encuentro al descanso (48-51).

La segunda mitad arrancó con un triple frontal de Brancou Badio para devolver algo de tranquilidad al Panathinaikos. Sin embargo, el Real Madrid no estaba dispuesto a dejar escapar el partido. Los blancos fueron creciendo con el paso de los minutos y, tras varias buenas acciones ofensivas, se colocaron a solo dos puntos (61-63). Gabriele Procida apareció entonces para igualar el encuentro a 63, provocando un nuevo tiempo muerto de Obradovic. El conjunto griego atravesaba momentos de desconcierto en ataque y los locales, pese a sus numerosas ausencias, estaban compitiendo de tú a tú ante uno de los grandes favoritos de la competición.

El Movistar Arena empezó a creer en la remontada cuando Procida anotó un triple que situaba por primera vez al Real Madrid por delante (66-65). El Panathinaikos reaccionó y recuperó la ventaja, aunque sin conseguir abrir una brecha importante. Damian Jones encontró una canasta exterior de gran valor para mantener a los blancos en la pelea y Alberto Abalde volvió a aparecer sobre la bocina con otro triple, dejando el partido completamente abierto para los últimos diez minutos (73-74).

El último cuarto comenzó con un triple del Panathinaikos para establecer el 73-77. El Real Madrid necesitaba mantener el pulso y encontró una oportunidad importante tras una antideportiva señalada al conjunto griego. Los blancos aprovecharon la acción para colocarse a un solo punto (81-82), con posesión favorable. Abalde convirtió dos tiros libres para devolver el empate al marcador (82-82), en un tramo de máxima tensión en las gradas. El encuentro había entrado en una dinámica de intercambio constante y cada posesión empezaba a tener un valor enorme.
Tavares apareció para poner al Real Madrid tres puntos arriba (87-84) a falta de cinco minutos. El conjunto blanco parecía haber encontrado el camino, pero el Panathinaikos volvió a responder. Kendrick Nunn anotó un espectacular 2+1 ante la defensa de Llull para establecer el empate a 87. Poco después, Mitoglou devolvió la ventaja a los visitantes (87-91), obligando a Pedro Martínez a solicitar tiempo muerto con 3:50 por jugarse.

Alberto Abalde volvió a asumir responsabilidades y, con otro 2+1, acercó a los madridistas hasta el 90-91 cuando restaban 2:42. Pero entonces apareció la figura de Kendrick Nunn. El estadounidense firmó un espectacular 3+1 que devolvió la iniciativa al Panathinaikos (90-95) y elevó su cuenta particular hasta los 27 puntos. El base visitante estaba siendo decisivo en el momento más delicado del encuentro y todavía tendría tiempo para sumar otra canasta de dos puntos.

El Real Madrid no se rindió. Damian Jones anotó un triple para colocar el 95-97 a falta de un minuto, en un Movistar Arena completamente metido en el partido. Procida, desde la línea de tiros libres, logró empatar a 99 cuando quedaban apenas 15,5 segundos. El Panathinaikos tenía la última posesión y el Real Madrid cometió una falta de tiro sobre Nunn, que convirtió los dos lanzamientos para poner el 99-101. Con 7,2 segundos y la última oportunidad en sus manos, los blancos necesitaban anotar para seguir con vida. Andrés Feliz asumió la responsabilidad y consiguió la canasta que mandaba el encuentro a la prórroga. Un desenlace espectacular para un último cuarto de máxima tensión (101-101).

La prórroga mantuvo el nivel de emoción. Feliz anotó la primera canasta del tiempo extra y Sylvain Francisco respondió para igualar a 103. Tavares volvió a dar ventaja al Real Madrid (105-103), pero el Panathinaikos reaccionó y consiguió ponerse por delante (105-106) cuando restaban dos minutos. Fue entonces cuando Mathias Lessort protagonizó una de las acciones de la noche: una canasta sobre la bocina de posesión acompañada de un tiro libre adicional, que colocó el 105-109 y dio aire a los visitantes.

El conjunto griego supo gestionar mejor los últimos instantes y encontró en Nunn a su gran referencia ofensiva. El estadounidense terminó firmando una actuación extraordinaria, con 33 puntos, para liderar a un Panathinaikos que supo resistir el empuje madridista y llevarse una victoria de enorme valor en la capital española. El Real Madrid peleó hasta el final, remontó una desventaja importante y forzó la prórroga pese a sus numerosas bajas, pero acabó cediendo ante el talento individual y la sangre fría de su rival (112-115).

El resultado deja una de las grandes noches de lo que llevamos de Euroliga. Dos equipos de primer nivel ofrecieron un espectáculo de alternativas, remontadas y momentos decisivos, con un último cuarto y una prórroga a la altura de las expectativas. El Panathinaikos se marcha del Movistar Arena con una victoria de prestigio, mientras que el Real Madrid ve frenada su racha de triunfos consecutivos después de haber llevado el encuentro hasta el límite.