La Euroliga ha iniciado oficialmente una transformación profunda de su modelo competitivo. La competición trabaja ya en la creación de un sistema de franquicias permanentes, con la mirada puesta en alcanzar los 24 equipos en la temporada 2027/28.
El primer paso será convertir las actuales 13 licencias de los clubes accionistas en franquicias estables durante el curso 2026/27. Este proceso no tendrá coste para esos clubes, como reconocimiento a su papel histórico dentro del proyecto y a su compromiso sostenido con la competición.
A partir de ahí, la Euroliga abrirá la puerta a la entrada de nuevos socios. El plan contempla la concesión de hasta ocho nuevas franquicias de larga duración, además de mantener dos plazas reservadas para los campeones de la EuroCup. La organización también se guarda la posibilidad de conceder invitaciones puntuales cuando lo considere estratégico.
El interés por entrar en este nuevo modelo ha sido muy alto. La competición ya habría recibido más de 20 propuestas formales, con una inversión potencial conjunta superior a los 1.200 millones de euros. Entre los mercados que más atención despiertan aparecen ciudades como Roma, Berlín y Londres, consideradas claves dentro del crecimiento futuro del torneo.
El proceso de solicitudes se abre este mes de julio y las primeras adjudicaciones podrían llegar a partir de septiembre. La Euroliga espera comunicar los primeros clubes y mercados elegidos entre septiembre y noviembre, siempre con la aprobación final del Consejo de Administración.
El precio de entrada no será igual para todos. Cada candidatura será valorada de manera individual, teniendo en cuenta factores como el mercado, la historia del club, su masa social, la fortaleza del proyecto y su valor estratégico para la competición.
Desde la Euroliga se transmite la idea de que el nuevo modelo puede aumentar de forma significativa el valor de las franquicias en los próximos tres o cuatro años. Chus Bueno, presidente de la competición, defendió que los inversores ven la Euroliga como una plataforma de primer nivel, con marcas sólidas, clubes históricos y un plan de crecimiento atractivo.
Con este cambio, la Euroliga busca reforzar su estabilidad, atraer inversión y consolidarse como una competición cerrada de referencia en el baloncesto europeo. Un movimiento que puede marcar un antes y un después en la relación entre clubes, mercados e inversores.