La Penya, el triunfo de un sentimiento
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La Penya, el triunfo de un sentimiento

Vaya por delante que intentaré ser lo más ecuánime posible en este pequeño artículo, pero que la casa de mi madre esté a escasos metros del Olímpic, y haber mamado lo que es la Penya desde pequeño, lo haga un poco más difícil.

No existe Badalona sin la Penya, ni la Penya sin Badalona. El baloncesto en la ciudad va más allá del deporte, es un sentimiento que se siente en cada rincón de la urbe catalana. Un sentimiento que se convirtió en orgullo este pasado fin de semana.

Y es que el Joventut se presentaba cómo anfitrión de la Supercopa Endesa, en un escenario histórico cómo el Olímpic, pabellón que vio jugar, nada más y nada menos, que al Dream Team en los JJOO de Barcelona 92. Los rivales, tres equipos de Euroliga. La empresa, no iba a ser fácil.

Sin embargo, la Penya, con dos grandes partidos, cuajó un enorme torneo y fue capaz de proclamarse campeón, rompiendo así, la cifra de 18 años sin conquistar un título. En la final dominó de principio a fin a un Barça, que aunque lo intentó con todas sus fuerzas, no le bastó.

Fue un triunfo de equipo. Lógicamente los focos se los llevó el MVP del torneo, un estratosférico Nicolás Laprovittola, pero sería injusto no mencionar el trabajo del resto. Los condimentos de este Joventut tenían muy buena pinta: El arranque de final de Ricky Rubio, con su magia y liderazgo siempre presente, el trabajo en la pintura de Sulejmanovic, los puntos de Alex Reyes, la energía de Ndiaye, los triples de Cheetam y Ellis, la defensa de Nogués… Todo aderezado por un Dani Miret y su staff, que movieron las fichas de forma sublime.

La celebración puso los pelos de punta. La comunión con la grada y el aficionado verdinegro fue total. Ver a Dani Miret subir a las gradas con el trofeo y juntarse con personas que saltaban, reían, e incluso alguna, soltaba alguna lágrima, certificó la comunión entre el equipo y la afición. Mención aparte, la cara de felicidad de Ricky Rubio. Verlo disfrutar de esta manera, no tiene precio.

A la mañana siguiente, podías ver por las calles de Badalona innumerables camisetas de la Penya. La gente las mostraba con orgullo y con una sonrisa en la cara. Sin duda, este triunfo del Joventut ha sido el de un sentimiento y de una forma de vivir. La gente de Badalona, lo sabe muy bien.