En Toronto se quebró un hilo estadístico que parecía interminable: la cadena de 1.297 partidos consecutivos de LeBron James anotando en dobles dígitos llegó a su fin tras quedarse en 8 puntos
Sin embargo, la paradoja de la noche fue que el veterano, atrapado en un 4/17 en tiros, sin triples convertidos (0/5) ni un solo lanzamiento desde la personal, terminó siendo clave desde otro rol. Sus 11 asistencias, especialmente la última, habilitando el triple ganador, redefinieron una actuación pobre en puntos pero inmensa en impacto.