Los españoles en la NCAA 2025-26: impacto inmediato, rotaciones sólidas y una presencia cada vez más amplia
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Los españoles en la NCAA 2025-26: impacto inmediato, rotaciones sólidas y una presencia cada vez más amplia

La temporada 2025-26 confirma una tendencia que ya no es coyuntural: la presencia española en la NCAA no solo crece en número, sino también en peso competitivo. A partir de los datos oficiales, el mapa actual muestra perfiles muy distintos —desde proyectos de desarrollo hasta piezas ya consolidadas— repartidos por prácticamente todas las divisiones del baloncesto universitario estadounidense.

En conjunto, el abanico es amplio: más de 80 jugadores con pasaporte español registrados, aunque el foco competitivo se concentra, como es lógico, en aquellos que ya acumulan minutos y producción real en pista.

Los referentes: producción y protagonismo

En la cúspide del rendimiento aparecen varios nombres que están firmando temporadas de impacto claro en programas de primer nivel o con roles muy definidos.

Baba Miller (Cincinnati) es uno de los grandes focos. Con 13,9 puntos, 10,6 rebotes y 29 minutos por partido, el interior español se ha convertido en un eje estructural para su equipo, combinando presencia física, continuidad ofensiva y fiabilidad en el rebote. Su producción lo sitúa entre los interiores más sólidos del panorama español en NCAA.

Otro nombre propio es Aday Mara (Michigan). El pívot de 2,21 m está respondiendo con números completos: 10,7 puntos, 8,4 rebotes y 2,6 tapones en más de 22 minutos. Más allá de la estadística, su impacto defensivo y su lectura de juego explican su peso creciente en la rotación.

En el perímetro, Rubén Domínguez (Texas A&M) destaca como uno de los anotadores españoles más consistentes del curso: 13,7 puntos en 23 minutos, asumiendo volumen ofensivo y responsabilidades reales en un contexto competitivo exigente.

Rendimiento sostenido y roles definidos

Un segundo escalón lo forman jugadores que, sin ser focos principales, aportan con regularidad y continuidad.

Álvaro Folgueiras (Iowa): 9,1 puntos, 4 rebotes y más de 19 minutos. Perfil versátil, fiable y en clara progresión.

Mario Saint-Supery (Gonzaga): 8 puntos y 4,5 asistencias, aportando dirección, ritmo y lectura en uno de los programas más estructurados del país.

Lucas Marí (Vermont): casi 20 minutos de media, con aportación equilibrada en puntos (6.0), rebotes (4.0) y asistencias (3.0).

Julen Iturbe (American University): 8,8 puntos y 5 rebotes, con presencia constante en pista y producción estable.

También destacan interiores como Victory Onuetu (Hofstra), con 8,2 rebotes por partido, o Pablo Tamba (LSU), que aporta físico y rebote (7,4 por encuentro) en un entorno de alto nivel competitivo.

Aportaciones específicas y perfiles defensivos

Más allá del punto, varios españoles están encontrando su espacio a través de impacto defensivo, versatilidad o energía desde la rotación.

Ian Platteeuw (Davidson) combina tamaño y lectura: 5,4 puntos, 4,9 rebotes y más de 3 asistencias.

Valentino Pinedo (UNC Greensboro), aporta solidez en ambos lados de la pista, con 7.2 puntos y 3.4 rebotes.

Guillermo Díaz (San Francisco), 4.9 puntos y 3.0 rebotes, y Jorge Díaz (Oregon State), 4.4 puntos y 3.0 rebotes, suman minutos interiores con producción contenida pero útil.

Luca Soroa (Northeastern), 4.9 puntos y 2.6 asistencias, y Conrad Martínez (High Point), 11.5 puntos y 4.2 asistencias, destacan por su actividad defensiva y capacidad para generar juego.

Jóvenes en fase de adaptación

La lista también incluye proyectos en desarrollo, muchos de ellos recién llegados o con minutos aún limitados:
Guillermo del Pino (Maryland), con 2.2 puntos, Iker Garmendia (Elon), con 1.5 puntos y 1.2 rebotes, Jordi Rodríguez (Cincinnati), con 3.1 puntos y 1.3 rebotes, o Raúl Villar (Charlotte), con 3.2 puntos y 1.4 rebotes, con están dando sus primeros pasos en un entorno competitivo muy exigente, donde el simple hecho de entrar en rotación ya es un indicador positivo.