En los despachos de los Boston Celtics ya no se esconden. La franquicia de Massachusetts ha asumido que, si quiere competir de verdad por el anillo esta temporada, necesita un pívot titular de primer nivel y está dispuesta a pagar el precio que eso implica en el mercado NBA.
Durante meses, Boston ha sostenido su proyecto a base de talento, carácter competitivo y soluciones de circunstancias en la pintura. El rendimiento colectivo ha sido sólido, incluso por encima de lo esperado en algunos tramos, pero la lectura interna es clara: para sobrevivir a una eliminatoria larga de playoffs, hace falta un interior que marque diferencias de manera constante.
En la organización existe satisfacción con el papel de Neemias Queta. Su aportación ha sido honesta, fiable y valiosa dentro del contexto actual del equipo. Sin embargo, el consenso es que su rol ideal no es el de pívot principal en una carrera por el título, sino el de una pieza de rotación capaz de aportar energía y físico desde el banquillo.
Boston entiende que el salto competitivo pasa por añadir una presencia interior que sostenga minutos de máxima exigencia en postemporada, especialmente frente a los grandes referentes del Este y del Oeste.
Para activar esa operación, los Celtics ya tienen identificada la moneda de cambio. La dirección deportiva está preparada para escuchar ofertas por Anfernee Simons, cuyo rendimiento esta temporada ha incrementado notablemente su valor de mercado. Su perfil ofensivo y su contrato lo convierten en una pieza atractiva para construir un traspaso de mayor calibre.
La idea no es desmantelar el núcleo del equipo, sino ajustar el equilibrio de la plantilla, reforzando una zona clave sin comprometer la estructura exterior.
Cuatro nombres sobre la mesa
En ese proceso de análisis, Boston maneja varios perfiles muy concretos. En la lista de objetivos aparecen Ivica Zubac, Nic Claxton, Onyeka Okongwu y Daniel Gafford. Cuatro interiores con características distintas, pero un denominador común: capacidad para ser titulares en un equipo aspirante y sostener la pintura en ambos lados de la pista.