PHILADELPHIA. El regreso de Joel Embiid y Paul George devolvió estabilidad y producción a los Philadelphia 76ers, que se impusieron por 139-122 a los Milwaukee Bucks en partido de NBA, apenas un día después de haber sido superados con claridad en Charlotte sin sus dos principales referentes.
El encuentro quedó condicionado desde el primer cuarto, cuando Embiid anotó 18 de sus 29 puntos, estableciendo el tono ofensivo de los Sixers ante un rival con importantes ausencias. Paul George asumió el protagonismo en los momentos clave y cerró la noche como máximo anotador del partido con 32 puntos, marcando diferencias especialmente en el inicio del último periodo.
Milwaukee afrontó el choque sin Giannis Antetokounmpo, baja por una lesión en el gemelo derecho que le mantendrá fuera de forma indefinida. Pese a ello, los Bucks encontraron anotación constante en Myles Turner, autor de 31 puntos, aunque sin la continuidad necesaria para discutir el control del partido.
La ventaja de Philadelphia volvió a ampliarse al comienzo del cuarto final, cuando dos triples consecutivos de George elevaron la renta hasta los 18 puntos, neutralizando cualquier intento de reacción visitante. El contraste con la noche anterior fue evidente: en Charlotte, los Sixers llegaron al último cuarto con una desventaja de 50 puntos.
El impacto del regreso de Embiid y George fue inmediato también a nivel colectivo. Tyrese Maxey, que aportó 22 puntos, conectó con Embiid en un alley-oop en la primera mitad, una acción que reflejó la energía renovada del equipo. George firmó una actuación muy eficiente, con 11 de 21 en tiros de campo y 9 de 15 desde la línea de tres, mientras que Embiid completó su actuación con 9 rebotes y 5 asistencias.
En los Bucks, además de Turner, Ryan Rollins sumó 24 puntos, y Bobby Portis y Kyle Kuzma añadieron 17 puntos cada uno, con Portis alcanzando el doble-doble gracias a sus 12 rebotes. Milwaukee tampoco pudo contar con Kevin Porter Jr. ni Taurean Prince, mientras que Philadelphia tuvo la baja de Quentin Grimes.
El triunfo permitió a los 76ers reaccionar tras la dura derrota del día anterior, mientras que Milwaukee encajó su tercera derrota consecutiva y la sexta en los últimos siete partidos, una racha marcada por las ausencias y la falta de continuidad.