La NBA sigue explorando nuevas formas de modernizar el juego y una de ellas podría afectar directamente al arbitraje. Adam Silver, comisionado de la liga, ha explicado que la competición trabaja en un sistema similar al Hawk-Eye que se utiliza en el tenis para resolver determinadas acciones de manera automática.
Según Silver, la idea es apoyarse en cámaras distribuidas por toda la cancha y en sistemas de inteligencia artificial para tomar decisiones objetivas sin necesidad de largas revisiones. De esta forma, acciones como balones fuera de banda u otras situaciones fácilmente medibles podrían resolverse de forma instantánea.
El objetivo no es sustituir completamente a los árbitros, sino reducir interrupciones y agilizar el ritmo de los partidos. Las decisiones interpretativas seguirían dependiendo del criterio humano, mientras que la tecnología asumiría aquellas jugadas en las que no existe margen para la interpretación.
Aunque todavía no hay una fecha concreta para su implantación, las palabras de Silver confirman que la NBA continúa apostando por la innovación y que el papel de la inteligencia artificial en el baloncesto profesional será cada vez mayor en los próximos años.