ATLANTA - Los Boston Celtics se impusieron con autoridad a los Atlanta Hawks por 132-106 en una noche dominada de principio a fin por Jaylen Brown, autor de 41 puntos, y por un demoledor segundo cuarto que rompió el partido en el State Farm Arena. El equipo de Boston convirtió un duelo inicialmente equilibrado en una paliza antes del descanso, dejando el encuentro resuelto mucho antes del tramo final.
Tras un primer cuarto competitivo, el partido cambió por completo en los doce minutos siguientes. Boston explotó desde el perímetro y castigó cada desajuste defensivo de Atlanta con una avalancha ofensiva de 52 puntos en el segundo cuarto, alcanzando el intermedio con un contundente 82-51. En ese tramo, los Celtics rozaron la perfección: 19 de 25 en tiros de campo, con 11 de 15 en triples, una producción que desbordó por completo a los Hawks.
Jaylen Brown combinó potencia y acierto, atacando tanto cerca del aro como desde fuera. Cerró la primera parte con 29 puntos, una cifra que, junto a la aportación de Sam Hauser, casi igualó por sí sola la anotación total de Atlanta al descanso. Hauser firmó una actuación sobresaliente desde la línea de tres, anotando sus seis intentos en el segundo cuarto y marcando el ritmo del vendaval exterior.
El dominio de Boston no se detuvo tras el paso por vestuarios. El equipo alcanzó la barrera de los 100 puntos antes del ecuador del tercer cuarto y llegó a ampliar la ventaja hasta 43 puntos, momento en el que ambos entrenadores comenzaron a vaciar los banquillos. Hauser terminó la noche con 30 puntos, igualando su mejor marca profesional con 10 triples, mientras que Anfernee Simons sumó 14 puntos, con 4 de 8 desde el perímetro.
En el bando local, Onyeka Okongwu fue el más productivo con 21 puntos, en una noche complicada para Atlanta, que lanzó con un 37 % de acierto (38 de 102) y nunca encontró respuestas defensivas ante el ritmo ofensivo rival. La derrota prolonga el mal momento de los Hawks, que encadenan su tercer tropiezo consecutivo tras regresar de una gira por la Costa Oeste y después del traspaso de Trae Young.
Una victoria rotunda de los Celtics que refuerza su tendencia dominante y confirma su capacidad para decidir partidos en apenas unos minutos cuando el acierto exterior acompaña, en otra noche de alto voltaje en la NBA.