Golpe duro para los Indiana Pacers. El entrenador Rick Carlisle confirmó que Obi Toppin deberá someterse a una cirugía para insertar un tornillo en el quinto metatarsiano del pie derecho, tras diagnosticársele una fractura por estrés parcial. El técnico fue claro: no habrá actualizaciones sobre su estado hasta el 1 de febrero, lo que deja entrever un periodo de baja mínimo de tres meses.
La operación se produce justo cuando Toppin ya estaba fuera de juego por una lesión en el isquiotibial derecho, que se estimaba lo mantendría apartado al menos un mes. El hecho de que ambas dolencias afecten la misma pierna complica todavía más su proceso de recuperación.
El incidente se produjo el pasado domingo, durante la derrota ante los Minnesota Timberwolves, cuando el exjugador de Dayton sufrió los dos percances que ahora lo apartan de las pistas.
Elegido octavo en el Draft de 2020, Toppin había logrado estabilizar su carrera en Indiana tras tres campañas irregulares con los New York Knicks, franquicia que lo traspasó en julio de 2023 a cambio de dos segundas rondas. En los Pacers había encontrado continuidad y confianza, convirtiéndose en pieza habitual de la rotación de Carlisle y perdiéndose apenas tres encuentros desde el inicio de la temporada 2023/24.
El panorama médico en Indiana es cada vez más complicado. Además de Toppin, el equipo acumula las bajas de T.J. McConnell (distensión en los isquiotibiales), Kam Jones (reacción por estrés en la zona lumbar), Bennedict Mathurin (esguince en el dedo gordo del pie derecho) y Andrew Nembhard (distensión en el hombro izquierdo). Todo ello sin contar la ausencia más grave: la de Tyrese Haliburton, que se perderá el curso completo por una rotura del tendón de Aquiles.