Ourense firma una remontada de carácter en el derbi y tumba al Obradoiro (96-93) tras una recta final de vértigo
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Ourense firma una remontada de carácter en el derbi y tumba al Obradoiro (96-93) tras una recta final de vértigo

El derbi gallego dejó una noche grande en Ourense: Ourense Baloncesto levantó un partido que el Monbus Obradoiro llegó a controlar con ventajas claras y terminó imponiéndose 96-93 en un final de infarto. La reacción local se construyó desde la fe, el rebote ofensivo y la personalidad en los minutos decisivos, mientras el Obra pagó errores en momentos clave y vio cómo se le escapaba el triunfo tras mandar durante buena parte del choque.

Un arranque con sello visitante: Westermann abre y Barrueta castiga

El partido comenzó con un Obradoiro más nítido en ataque. Westermann inauguró el marcador con un triple y Barrueta tomó pronto el mando desde fuera: primero para el 3-7, y después para ampliar hasta el 8-12 con otro acierto exterior. Ourense encontraba puntos con McDonnell y Rafa Lisboa, pero le costaba frenar la fluidez santiaguesa.

El intercambio de triples sostuvo la igualdad durante buena parte del primer cuarto, con Seijas y Lisboa respondiendo al acierto visitante y Westermann apareciendo para mantener la línea del Obra. Ourense, pese a su trabajo en el rebote ofensivo, se golpeó a sí mismo al final del periodo: tres pérdidas consecutivas abrieron un parcial de 0-7 que permitió al Obradoiro cerrar el cuarto con su máxima hasta ese momento: 20-28. Fueron apenas 50 segundos de desconexión que dejaron a los locales con la sensación de estar compitiendo bien… pero castigándose demasiado.

Lesión de Anderson, reacción local y un 3+1 que enciende el pabellón

El segundo cuarto arrancó con una mala noticia para el Obradoiro: Denzel Anderson se fue lesionado. Ourense aprovechó el inicio para acercarse con un triple de Huguet, mientras Quintela empezó a sacar ventajas atacando hacia dentro, en un tramo que obligó a los locales a convivir pronto con el problema de las faltas: Rafa Lisboa cometió la tercera muy temprano, condicionando su presencia.

Aun así, el Obra mantuvo la mano caliente desde el perímetro: Barrueta puso el 23-33 y, poco después, Barcello elevó la renta con un triple tras bote para el 31-43 (+12). Pero Ourense no se cayó. El pabellón se agarró a una jugada que cambió el pulso emocional: Gabe Kalscheur clavó un triple lejano con falta y completó el 3+1, una acción de esas que levantan a una grada. Ahí emergió también Isaac Vázquez, intenso atrás y productivo delante con una bombita que sostuvo el crecimiento local.

El partido siguió en intercambio constante. Seijas cortó el momento visitante, Romaro Gill se hizo notar por dentro y hubo tiempos muertos a ambos lados. Antes del descanso, Lisboa y McDonnell acercaron todavía más a Ourense, mientras Dos Anjos sostuvo al Obradoiro desde el tiro libre. Al intermedio, 43-49: ventaja visitante, pero sensación clara de que el derbi estaba en ebullición.
El tercer cuarto se convierte en un tablero de detalles… y llega el primer vuelco

La reanudación confirmó que la noche se decidiría por matices. Seijas abrió con un triple para ponerse a tres y el pabellón empezó a creer de verdad. El Obradoiro respondió con una conexión que le dio oxígeno: Westermann–Dos Anjos, castigando por dentro y sacando faltas, otra vez metiendo a Ourense en problemas con las personales. Y, aun así, el Obra recuperó distancia con los aciertos de Barrueta y Barcello para el 48-55 (+7).

Ourense entró pronto en bonus (con más de siete minutos por jugarse), pero supo resistir. Lisboa respondió desde la esquina, Smith se estrenó con un triplazo y el ambiente creció a medida que el marcador se apretaba. Un parcial culminado por Lisboa dejó el partido en una sola posesión: 60-63, con el pabellón rugiendo.
El tramo final del tercer cuarto fue puro nervio. Kravic falló tiros libres que podían haber dado aire al Obra y Ourense desperdició varias opciones para ponerse por delante. La tensión estalló con una falta en ataque señalada a Martín Fernández que encendió al público. Y, en medio de ese caos, llegó el primer gran giro: Okanu culminó la remontada con un 2+1 para el 67-65. Una técnica en la última acción permitió al Obradoiro sumar desde la línea y cerrar el cuarto con una ventaja mínima: 67-68.

Dos triples de Isaac Vázquez, el golpe de McDonnell y el triplazo de Kalscheur

El último cuarto fue un examen de sangre fría. Ourense desató la locura con dos triples consecutivos de Isaac Vázquez para ponerse 73-68. El Obradoiro reaccionó con carácter: Quintela y Brito devolvieron la igualdad en un intercambio de canastas de máxima exigencia.

Con menos de siete minutos, el margen era inexistente. Kalscheur sostuvo el pulso anotador y Rafa Lisboa clavó un triple de enorme dificultad para el 82-79, como si el partido empezara a decantarse. Westermann contestó desde media distancia, pero ahí el Obradoiro empezó a dejar pequeñas grietas: errores no forzados en momentos críticos que abrieron la puerta al golpe definitivo.

Primero llegó McDonnell con un triple clave desde la esquina (85-81). Poco después, Kalscheur firmó un triplazo antológico para poner el 88-82 y acercar a Ourense a una victoria que ya se olía en el ambiente.

Un final de infarto: Barcello mete el último susto, Kalscheur lo cierra desde la línea

El Obradoiro no se rindió. 

Westermann volvió a aparecer con un triple y el partido entró en esa fase donde cada posesión pesa como una losa. Ourense encontró un rebote ofensivo crucial para sumar desde el tiro libre y proteger su ventaja. En los últimos segundos, Barcello clavó un triple espectacular que dejó el marcador al límite: 94-93. Pero Kalscheur, desde la personal, cerró el derbi con sangre fría para el 96-93 definitivo.
 

Consecuencias: segunda derrota seguida y primer tropiezo liguero tras el 0-2 inicial

El Obradoiro encadena así su segunda derrota consecutiva, después de haber caído el jueves en Copa frente al Palencia, y queda con récord 12-3, en la segunda posición. Además, el derbi supone la primera derrota del Obra en Liga tras aquel arranque irregular de 0-2.