Panathinaikos cerró la quinta jornada de la EuroLeague con una victoria de gran solvencia en la pista de Anadolu Efes (95–81), un triunfo que redondea una doble fecha perfecta y lo mantiene en la zona alta con un balance de 4–1
El encuentro nació parejo, con intercambio de aciertos y sin dueño claro durante una primera mitad en la que ambos equipos midieron golpes y ritmos. Efes encontró en Shane Larkin su faro —18 puntos y 5 asistencias— para sostener el pulso, mientras Panathinaikos se aferró a la puntería de Cedi Osman, que ya entonces sugería una noche grande.
La ruptura llegó tras el descanso. El conjunto griego regresó con una marcha más, impuso su control y descosió el guion con un parcial demoledor de 26–10 en el tercer cuarto. Esa racha inclinó definitivamente el partido: Efes, desbordado en esa fase, ya no encontró antídoto para frenar la inercia visitante.
Cedi Osman firmó una actuación de referencia: 29 puntos y 5 rebotes, líder indiscutible en anotación y tono competitivo. A su estela, Omar Yurtseven aportó 15 tantos, un apoyo esencial para mantener la producción interior y castigar cada desajuste. Ese binomio bastó para amortiguar una versión discreta de Kendrick Nunn, limitado a 4 puntos.
En el lado local, Larkin cargó con la creación y el cierre de posesiones, pero Efes acusó dos golpes tempranos: Ercan Osmani y Georgios Papagiannis tuvieron que retirarse por lesión antes del descanso. La merma en la rotación se dejó notar en la protección del aro y en la frescura para responder al acelerón de Panathinaikos tras el intermedio.
La fotografía final habla de un triunfo convincente a domicilio, construido desde la consistencia tras la pausa y la inspiración de su máximo anotador. Para Panathinaikos, el premio inmediato es doble: resultado de prestigio y continuidad en la parte alta (4–1), con una visita a Virtus en el horizonte de la próxima jornada. Efes, por su parte, cae a 2–3 y deberá reordenar piezas con la mirada puesta en un desafío de máxima exigencia: el derbi de Estambul ante Fenerbahçe.