Cada vez que alguien se pregunta por qué Guillermo del Pino no sigue su camino en la ACB, la respuesta está en sus propias palabras. Basta con repasar esta entrevista que le realice en febrero, durante el Basketball Without Borders en San Francisco, para entender por qué el joven cordobés ha elegido dar el salto a la NCAA antes que continuar su desarrollo en Europa. Convicción, claridad de ideas y una apuesta decidida por un modelo donde confía más en su crecimiento
Del Pino es hoy el nombre más mencionado en el baloncesto formativo español tras liderar a la selección sub18 al oro en el EuroBasket con un triple decisivo y 23 puntos en la final ante Francia. Un broche espectacular a un año en el que ha crecido dentro y fuera de la pista, culminando un ciclo que ahora le lleva directamente a la Universidad de Maryland, en la siempre exigente NCAA.
Guillermo del Pino jugará la temporada 2025-26 con los Maryland Terrapins, uno de los programas más competitivos del baloncesto universitario estadounidense. La joven promesa cordobesa, de apenas 18 años, ha decidido cruzar el Atlántico después de pasar por el Unicaja Málaga y firmar un gran curso en el Coto Córdoba, en la Segunda FEB. Su paso por el evento Basketball Without Borders, celebrado en febrero en Oakland bajo la organización conjunta de la NBA y FIBA, fue un punto de inflexión clave. Allí, en las instalaciones de las Golden State Valkyries, Del Pino nos concedía una entrevista donde ya anticipaba los motivos de su salto a Estados Unidos.
""A mí la verdad que eso de la presión… A lo mejor que haya gente mirándome, a mí no me importa. Y tampoco me fijo en cosas exteriores. Yo doy el 100% de mí y ya está"", aseguraba cuando le preguntábamos por actuar bajo la atenta mirada de decenas de ojeadores de la NBA. La confianza en su perfil es clara: ""Soy un base anotador que puede defender y también repartir juego. Me gustaría ser un base anotador, te diría, tirándolo muy alto, tipo Doncic. Pero Doncic tiene un estilo también casi más inteligente. Yo creo que también puedo hacerlo, pero yo soy un poco más eléctrico, más explosivo. Y eso es uno de mis fuertes"".
Ese día, aún resonaba la reciente victoria del Unicaja en la Copa del Rey. Del Pino no esquivó la pregunta sobre su antiguo club: ""Yo siempre he sido del Madrid, desde chico, pero desde que estuve en Unicaja, les tengo un cariño especial y me ha encantado que hayan ganado"". Sin embargo, su salida de Málaga no fue accidental ni impuesta: ""Fue decisión mía, o sea, realmente no hay nada de culpa de Unicaja. Yo la decisión la tomé para lo que he dicho, mi intención es irme a college el año que viene"".
A nivel estructural, Del Pino ya tenía claro que la NCAA ofrecía un camino más propicio para su desarrollo: ""Realmente yo creo que sí. Se nota que hay más oportunidades, por ejemplo en Estados Unidos. Igual en el baloncesto español no ha faltado oportunidad, pero claro, es lo que tú has dicho, que hay esa necesidad de ganar, y también es normal, es entendible"". De hecho, encuentra inspiración en otro español que apostó por esa vía: ""Las oportunidades que se te plantan aquí son muy, muy buenas, y es muy difícil rechazar si se te pone por delante. Aldama podría ser una de las razones, claro. Es una fuente de inspiración ahora mismo en el baloncesto español"".
Su amor por la selección nacional también sale a relucir: “A mí me gusta siempre jugar con mi selección nacional, es un orgullo defenderla y a muerte. Noto que cuando juego con España como a lo mejor un aura diferente, me encanta jugar con España y siempre se nota, sí, lo doy todo”. El compromiso es firme, como también lo fue su decisión de pasar su último año en casa. “Yo tomé esa decisión y la verdad es que no puedo estar más contento y satisfecho porque es justo lo que quería. Estoy jugando a un grandísimo nivel. Me he vuelto a Córdoba para, aparte de estar jugando a gran nivel, disfrutar este último año en casa con mi familia, con mis amigos, y, aparte, para sacarme segundo de Bachillerato, que me sirve para el año que viene”.
Ya en clave personal, el joven jugador se reía de lo difícil que es explicar en Estados Unidos de dónde viene: “Córdoba no hay ninguna oportunidad de que lo conozcan. Yo les digo el sur de España. Podría decir igual que al lado de Málaga, una ciudad al lado de Málaga, que algunos la conocen y otros no. Yo les digo el sur de España y ya está”.
Ahora, en Maryland, Del Pino tendrá la plataforma que buscaba: un escenario competitivo, exigente, con visibilidad constante ante ojeadores y la posibilidad de desarrollarse sin el corsé de los resultados inmediatos. El college era su plan, lo maduró con calma y lo verbalizó con claridad hace meses. Y como él mismo dijo entonces, “paso a paso, a seguir trabajando”.
Del Pino es hoy el nombre más mencionado en el baloncesto formativo español tras liderar a la selección sub18 al oro en el EuroBasket con un triple decisivo y 23 puntos en la final ante Francia. Un broche espectacular a un año en el que ha crecido dentro y fuera de la pista, culminando un ciclo que ahora le lleva directamente a la Universidad de Maryland, en la siempre exigente NCAA.
Guillermo del Pino jugará la temporada 2025-26 con los Maryland Terrapins, uno de los programas más competitivos del baloncesto universitario estadounidense. La joven promesa cordobesa, de apenas 18 años, ha decidido cruzar el Atlántico después de pasar por el Unicaja Málaga y firmar un gran curso en el Coto Córdoba, en la Segunda FEB. Su paso por el evento Basketball Without Borders, celebrado en febrero en Oakland bajo la organización conjunta de la NBA y FIBA, fue un punto de inflexión clave. Allí, en las instalaciones de las Golden State Valkyries, Del Pino nos concedía una entrevista donde ya anticipaba los motivos de su salto a Estados Unidos.
""A mí la verdad que eso de la presión… A lo mejor que haya gente mirándome, a mí no me importa. Y tampoco me fijo en cosas exteriores. Yo doy el 100% de mí y ya está"", aseguraba cuando le preguntábamos por actuar bajo la atenta mirada de decenas de ojeadores de la NBA. La confianza en su perfil es clara: ""Soy un base anotador que puede defender y también repartir juego. Me gustaría ser un base anotador, te diría, tirándolo muy alto, tipo Doncic. Pero Doncic tiene un estilo también casi más inteligente. Yo creo que también puedo hacerlo, pero yo soy un poco más eléctrico, más explosivo. Y eso es uno de mis fuertes"".
Ese día, aún resonaba la reciente victoria del Unicaja en la Copa del Rey. Del Pino no esquivó la pregunta sobre su antiguo club: ""Yo siempre he sido del Madrid, desde chico, pero desde que estuve en Unicaja, les tengo un cariño especial y me ha encantado que hayan ganado"". Sin embargo, su salida de Málaga no fue accidental ni impuesta: ""Fue decisión mía, o sea, realmente no hay nada de culpa de Unicaja. Yo la decisión la tomé para lo que he dicho, mi intención es irme a college el año que viene"".
A nivel estructural, Del Pino ya tenía claro que la NCAA ofrecía un camino más propicio para su desarrollo: ""Realmente yo creo que sí. Se nota que hay más oportunidades, por ejemplo en Estados Unidos. Igual en el baloncesto español no ha faltado oportunidad, pero claro, es lo que tú has dicho, que hay esa necesidad de ganar, y también es normal, es entendible"". De hecho, encuentra inspiración en otro español que apostó por esa vía: ""Las oportunidades que se te plantan aquí son muy, muy buenas, y es muy difícil rechazar si se te pone por delante. Aldama podría ser una de las razones, claro. Es una fuente de inspiración ahora mismo en el baloncesto español"".
Su amor por la selección nacional también sale a relucir: “A mí me gusta siempre jugar con mi selección nacional, es un orgullo defenderla y a muerte. Noto que cuando juego con España como a lo mejor un aura diferente, me encanta jugar con España y siempre se nota, sí, lo doy todo”. El compromiso es firme, como también lo fue su decisión de pasar su último año en casa. “Yo tomé esa decisión y la verdad es que no puedo estar más contento y satisfecho porque es justo lo que quería. Estoy jugando a un grandísimo nivel. Me he vuelto a Córdoba para, aparte de estar jugando a gran nivel, disfrutar este último año en casa con mi familia, con mis amigos, y, aparte, para sacarme segundo de Bachillerato, que me sirve para el año que viene”.
Ya en clave personal, el joven jugador se reía de lo difícil que es explicar en Estados Unidos de dónde viene: “Córdoba no hay ninguna oportunidad de que lo conozcan. Yo les digo el sur de España. Podría decir igual que al lado de Málaga, una ciudad al lado de Málaga, que algunos la conocen y otros no. Yo les digo el sur de España y ya está”.
Ahora, en Maryland, Del Pino tendrá la plataforma que buscaba: un escenario competitivo, exigente, con visibilidad constante ante ojeadores y la posibilidad de desarrollarse sin el corsé de los resultados inmediatos. El college era su plan, lo maduró con calma y lo verbalizó con claridad hace meses. Y como él mismo dijo entonces, “paso a paso, a seguir trabajando”.