Patty Mills firma con el ASVEL: su primera EuroLeague, con Tony Parker de entrenador
Canberra, San Antonio, Tokio, Tenerife. La hoja de ruta de Patty Mills suma este lunes una parada que faltaba en un currículum de casi veinte años: Villeurbanne. El LDLC ASVEL anunció la incorporación del base australiano con un contrato de una temporada, el que le abre por fin la puerta de la EuroLeague a los 38 años.
Es una firma que dice tanto del jugador como del club que la ejecuta. El ASVEL necesitaba un veterano capaz de sostener el timón en las noches largas de la competición continental. Mills necesitaba un escenario a la altura de lo que todavía puede ofrecer.
Lo que ha demostrado esta temporada
Quien firme a Mills en 2026 no está apostando por un nombre gastado. En su curso en La Laguna Tenerife, entre la Basketball Champions League y la Liga Endesa, el australiano volvió a ser un problema irresoluble para cualquier defensa. Le metió 36 puntos al FC Barcelona. Le metió 29 al Real Madrid, y además en playoffs, cuando cada posesión se juega a cuchillo.
Ese Mills tiene apellido propio entre los aficionados australianos: FIBA Patty, el jugador que crece cuando la cancha se estrecha y el reloj aprieta.
Parker, el hilo que lo explica todo
La operación se entiende mirando doce años atrás. En los Spurs, Mills fue el relevo natural de Tony Parker en la dirección del juego, y de aquella etapa quedó una amistad que ha resistido el paso del tiempo y de los continentes. Hoy Parker preside el ASVEL y, desde este verano, también lo entrena.
El detalle no es menor, porque el club francés atraviesa un momento delicado en lo económico. Según Eurohoops, esas turbulencias no llegaron a enfriar la voluntad del jugador: Mills mantuvo su palabra con el proyecto del francés cuando otros habrían buscado una salida más cómoda.
Un currículum que impone
Debutó en la NBA con Portland, se hizo grande en San Antonio y allí conquistó el anillo de 2014. Después vinieron Brooklyn, Atlanta, Miami, Utah y los Clippers, siempre con la misma reputación: tirador de sangre fría y líder de vestuario.
Con la selección firmó su página más recordada. Fue el alma de los Boomers que ganaron el bronce en Tokio 2020, la primera medalla olímpica del baloncesto australiano.
Ahora le queda la asignatura pendiente. La EuroLeague 2026-27 le espera con la camiseta del ASVEL y con un viejo compañero en el banquillo.