El entrenador de Angola, Pep Clarós, nos atiende en Luanda, de la mano de José Ramón Alba, con sentidos contrariados. Contento por eliminar a Cabo Verde, pero preocupado por la lesión de uno de sus jugadores clave, Gilson Bango José Ramón Alba: Victoria importante, sufrida contra Cabo Verde, con vuestro público apretando como nunca. ¿Cuáles son las sensaciones ahora para el siguiente partido? Pep Clarós: Bueno, primero contentos porque hace muchos, muchos años que Angola no llega hasta donde hemos llegado. Segundo, preocupados por la lesión de Gilson Bango. Y ahora, recuperar rápido para pensar en el siguiente partido, que va a ser muy duro también. J.R.: Eso te quería preguntar ahora, ¿se sabe algo de Gilson? ¿Cuál es el plan? P.Cl.: No, aún nada, pero bueno… no pinta bien. J.R.: ¿Cuáles son las sensaciones ahora para reestructurar el equipo de cara a ese próximo partido, más allá de descansar y pensar en dormir un poco? P.Cl.: La verdad es que en la vida pocas veces vas a tener la oportunidad de jugar un AfroBasket en tu país y además estando en semifinales. Estos chicos son muy jóvenes, pero quizá es el momento de que empiecen a escribir su historia. J.R.: Para el que en España no haya visto, que sé que hay gente siguiendo el AfroBasket, pero para el que no lo haya vivido, ¿puedes intentar explicar en palabras lo que hemos sentido aquí? P.Cl.: Bueno, yo llevo cuatro años y ya lo he vivido bastantes veces, pero sí que es un ambiente que no es solo de la gente de baloncesto del país, lo sigue todo el país. Nosotros vamos en autobús y tenemos que llegar 40 minutos antes escoltados por motos y coches de policía protegiéndonos. Y la gente… la gente que vende fruta en la calle, todo el mundo está eufórico, pendiente de nosotros. Entonces es más que baloncesto. He llevado cinco selecciones, pero nunca he visto una identificación tan clara, no solo de la gente de baloncesto, sino de toda la población con el básquet. Vamos a ver si eso puede ayudarnos para pasar a la final.