Eurobasket 2025
Portugal hace historia y alcanza la Fase Final del EuroBasket por primera vez, 68-65
La selección de Portugal escribió una página inédita en su historia al clasificarse por primera vez a la Fase Final del EuroBasket. El conjunto luso se impuso a Estonia por 68-65 en un duelo directo por la última plaza de clasificación del Grupo A, desatando escenas de euforia en el Arena Riga
Casi dos décadas después de aquel noveno puesto en 2007, cuando figuras como João Santos y João “Betinho” Gomes se quedaron a las puertas del Top 8 continental, la nueva generación portuguesa logró derribar la barrera y meterse entre los dieciséis mejores equipos de Europa.
El choque estuvo marcado por la tensión y los parciales cambiantes. Portugal parecía tenerlo controlado con un 11-0 que unió el final del tercer cuarto y el inicio del último. Sin embargo, Estonia reaccionó con un protagonista inesperado: Artur Konontsuk. El alero encadenó tres triples consecutivos y una canasta adicional para dar la vuelta al marcador y poner a su equipo 64-61 por delante en el último minuto.
Entonces emergió el héroe portugués. Rafael Lisboa asumió la responsabilidad y conectó un triple monumental desde más allá de los ocho metros. En los segundos finales, no le tembló el pulso desde la línea de tiros libres, anotando cuatro de cuatro para sellar un triunfo histórico. Estonia aún tuvo la oportunidad de forzar la prórroga, pero el lanzamiento desde medio campo de Kristian Kullamae no encontró aro.
Lisboa, saliendo desde el banquillo, firmó 17 puntos y 5 asistencias en una actuación memorable que le valió el reconocimiento como Jugador TCL del Partido. Su carácter y acierto en los momentos decisivos se convirtieron en el factor diferencial de un duelo marcado por los nervios.
Estonia nunca encontró continuidad en ataque y pagó caro sus 17 pérdidas de balón, ocho de ellas provocadas directamente por robos de Portugal. Esos errores se tradujeron en un 19-7 a favor de los lusos en puntos tras pérdida, una estadística crucial en un marcador tan ajustado.
Ni siquiera la aportación de Neemias Queta, autor de 15 puntos, estuvo libre de sobresaltos: el pívot fue sancionado con dos técnicas en el tercer cuarto y tuvo que abandonar el partido rumbo a vestuarios. Pese a esa ausencia, el grupo mostró una resiliencia extraordinaria.
El pitido final desató la locura en el bando portugués. Los jugadores celebraron en la pista sabiendo que habían alcanzado un objetivo largamente esperado. Con este triunfo, Portugal selló la segunda victoria de su campaña y aseguró un cruce en octavos frente al líder del Grupo B.
Estonia, por su parte, quedó eliminada, aunque recibió una emotiva ovación de los 5.010 aficionados que llenaron el Arena Riga. La hinchada báltica, una de las más entregadas del torneo, permaneció en sus asientos tras el final para rendir tributo a los jugadores, pese a la desilusión de la derrota.
Casi dos décadas después de aquel noveno puesto en 2007, cuando figuras como João Santos y João “Betinho” Gomes se quedaron a las puertas del Top 8 continental, la nueva generación portuguesa logró derribar la barrera y meterse entre los dieciséis mejores equipos de Europa.
El choque estuvo marcado por la tensión y los parciales cambiantes. Portugal parecía tenerlo controlado con un 11-0 que unió el final del tercer cuarto y el inicio del último. Sin embargo, Estonia reaccionó con un protagonista inesperado: Artur Konontsuk. El alero encadenó tres triples consecutivos y una canasta adicional para dar la vuelta al marcador y poner a su equipo 64-61 por delante en el último minuto.
Entonces emergió el héroe portugués. Rafael Lisboa asumió la responsabilidad y conectó un triple monumental desde más allá de los ocho metros. En los segundos finales, no le tembló el pulso desde la línea de tiros libres, anotando cuatro de cuatro para sellar un triunfo histórico. Estonia aún tuvo la oportunidad de forzar la prórroga, pero el lanzamiento desde medio campo de Kristian Kullamae no encontró aro.
Lisboa, saliendo desde el banquillo, firmó 17 puntos y 5 asistencias en una actuación memorable que le valió el reconocimiento como Jugador TCL del Partido. Su carácter y acierto en los momentos decisivos se convirtieron en el factor diferencial de un duelo marcado por los nervios.
Estonia nunca encontró continuidad en ataque y pagó caro sus 17 pérdidas de balón, ocho de ellas provocadas directamente por robos de Portugal. Esos errores se tradujeron en un 19-7 a favor de los lusos en puntos tras pérdida, una estadística crucial en un marcador tan ajustado.
Ni siquiera la aportación de Neemias Queta, autor de 15 puntos, estuvo libre de sobresaltos: el pívot fue sancionado con dos técnicas en el tercer cuarto y tuvo que abandonar el partido rumbo a vestuarios. Pese a esa ausencia, el grupo mostró una resiliencia extraordinaria.
El pitido final desató la locura en el bando portugués. Los jugadores celebraron en la pista sabiendo que habían alcanzado un objetivo largamente esperado. Con este triunfo, Portugal selló la segunda victoria de su campaña y aseguró un cruce en octavos frente al líder del Grupo B.
Estonia, por su parte, quedó eliminada, aunque recibió una emotiva ovación de los 5.010 aficionados que llenaron el Arena Riga. La hinchada báltica, una de las más entregadas del torneo, permaneció en sus asientos tras el final para rendir tributo a los jugadores, pese a la desilusión de la derrota.