Kristaps Porziņģis ha decidido parar. El pívot letón anunció este viernes en sus redes sociales que deja el baloncesto para priorizar su salud, después de unos meses en los que su cuerpo no respondió cuando intentó prepararse para la temporada. "He tomado la decisión de priorizar mi salud y alejarme del juego que amo", escribió el jugador de los Golden State Warriors, que todavía no ha debutado este curso.
Un comunicado sin la palabra retirada
Porziņģis explicó que tenía muchas ganas de jugar con este grupo de los Warriors, pero que al aumentar la carga de trabajo no se sintió en condiciones de rendir al nivel que se exige. También dijo que se encuentra bien y que quiere encontrar una solución que respete a la organización. Sin embargo, no habla de retirada definitiva ni aclara si la pausa es temporal.
Ese matiz importa por su contrato. Porziņģis firmó en verano una renovación de dos años y 40 millones de dólares con Golden State, y solo tres millones de la segunda temporada están garantizados.
El miércoles, según adelantaron Shams Charania y Anthony Slater en ESPN, los Warriors dejaron de pagarle los 20 millones de este curso, al entender que no cumple sus obligaciones contractuales por mantenerse alejado del equipo. El salario sigue contando en el límite salarial, y la franquicia prefiere buscar un traspaso antes que rescindir el contrato.
Ni un partido con los Warriors este curso
El comunicado confirma lo que se venía anunciando desde hace semanas. Porziņģis no estuvo en el media day, ni en el training camp, ni en la pretemporada. La última vez que fue a las instalaciones del equipo fue el 13 de octubre, para reunirse con el general manager Mike Dunleavy y los servicios médicos. Desde entonces, los Warriors lo dan como baja indefinida. Su salud arrastra problemas desde su etapa en los Celtics: padece síndrome de taquicardia postural ortostática (POTS), según informó ESPN.
Su última temporada fue de transición. Empezó en Atlanta y en febrero llegó a Golden State en el traspaso de Jonathan Kuminga y Buddy Hield a los Hawks. Entre los dos equipos jugó 32 partidos, con 16,7 puntos, 5,2 rebotes, 2,5 asistencias y 1,2 tapones de media.
De Sevilla al anillo de Boston
Si esta es su despedida, se cierra una carrera que empezó en España. Porziņģis llegó con 15 años a la cantera del Baloncesto Sevilla, se ganó un sitio en la Liga Endesa y en 2015 fue Rising Star de la EuroCup antes de que los Knicks lo eligieran con el número 4 del draft. En Nueva York fue all-star en 2018, y después pasó por Mavericks, Wizards, Celtics, Hawks y Warriors. Su mejor momento llegó en Boston, donde ganó el anillo de 2024.