El curso pasado fue un vaivén constante para los Heat. Terminaron con un 37-45, su primer balance negativo desde 2019, pero incluso así lograron colarse en playoffs por sexto año seguido tras una épica remontada en el Play-In: ganaron en Chicago y Atlanta como visitantes, convirtiéndose en el primer décimo clasificado que alcanza la postemporada desde la repesca. La recompensa fue corta: Cleveland les barrió en primera ronda.
La lectura, sin embargo, no fue únicamente negativa. Erik Spoelstra destacó el carácter del grupo en el tramo final, cuando enlazaron ocho victorias en doce partidos para salvar la temporada. Esa capacidad de resistencia es el punto de partida para 2025-26, en la que Miami intenta dar forma a un proyecto renovado, más joven y con piezas complementarias para acompañar a Bam Adebayo y Tyler Herro.
El movimiento más simbólico llegó meses antes, en febrero, cuando Jimmy Butler fue enviado a Golden State en un acuerdo múltiple que trajo a Andrew Wiggins, Kyle Anderson y Davion Mitchell. En verano, el equipo dio otra vuelta de tuerca: Anderson y Kevin Love salieron, pero llegaron Norman Powell —tras firmar su mejor curso en los Clippers con 21,8 puntos de media— y Simone Fontecchio. También renovaron a Mitchell, jugador clave en defensa, y seleccionaron en el draft al lituano Kasparas Jakučionis, un base joven con proyección que ya dejó destellos en la Summer League.
El gran foco está en Kel’el Ware. El pívot de segundo año se ganó la titularidad en enero y demostró potencial para cambiar partidos. Fue líder entre los rookies en rebotes tras el 1 de enero, tercero en tapones y quinto en puntos, y en los playoffs sus minutos marcaron la diferencia defensiva: con él en pista, Miami recibió 10 puntos menos por cada 100 posesiones. Junto a Adebayo, puede formar una de las parejas interiores más dominantes de la conferencia.
Pero si algo debe corregir el equipo es la incapacidad para cerrar partidos. Las cifras fueron demoledoras: 22 derrotas tras ventajas de dobles dígitos y 15 partidos perdidos pese a llegar por delante al último cuarto. Ningún otro equipo en cuatro décadas había fallado tanto en ese apartado. Con Spoelstra al mando, lo lógico es que esos números encuentren un punto de equilibrio, y ahí reside gran parte de la esperanza para volver a competir arriba.
Con Adebayo, Herro, Powell y Wiggins como referentes, el crecimiento de Jaquez Jr., Ware y Jakučionis será decisivo para devolver a la franquicia al nivel que acostumbraba.
Los Heat han cambiado de piel, pero no de esencia: competir, resistir y crecer en el momento más difícil. Ahora falta demostrar que ese espíritu puede transformarse en victorias de verdad.