Primera FEB: El COB se agarra al partido, resiste y castiga al Alicante en el Pazo (81-75)
OURENSE. El Club Ourense Baloncesto volvió a encontrar en el Pazo el lugar donde sostenerse cuando el partido exige algo más que talento. Compitió cada posesión, aceptó el intercambio físico y acabó imponiéndose por 81-75 a un Alicante que llevó el encuentro a un terreno incómodo durante muchos minutos, pero que terminó cediendo ante el empuje local y un desenlace de máxima exigencia.
El arranque fue espeso, con errores en ambos aros y ritmo interrumpido. En ese escenario, Romaro Gill dejó la primera huella del partido dominando el espacio aéreo para el 4-2 inicial. A partir de ahí, el COB tuvo que remar a contracorriente. Alicante trató de abrir brecha pronto, buscando confianza tras semanas sin victoria, y encontró puntos exteriores para sostener su plan. Los triples de Kalscheur y McDonnell mantuvieron a los ourensanos a flote, obligados a un baloncesto de resistencia más que de fluidez. El primer cuarto se cerró con 18-25, tras una acción final de Hansen que castigó el esfuerzo defensivo local.
El segundo periodo trajo una respuesta desde la intensidad. Ourense ajustó atrás, subió líneas y empezó a recortar diferencias desde el trabajo colectivo. Kalscheur asumió galones en ataque, mientras la grada se activaba con cada acción defensiva. Un tapón de Isaac sobre Mendikote elevó el pulso del Pazo y Martín Iglesias aportó minutos sólidos en su regreso progresivo a la rotación. El peaje fueron las faltas tempranas de Gill y Okanu, que condicionaron la rotación interior, pero el COB llegó vivo al descanso: 30-40.
Tras el paso por vestuarios, el partido cambió de tono. Ourense dejó claro que no iba a soltar el encuentro. Kalscheur siguió sumando, los especialistas apretaron los dientes atrás y el equipo cargó la pintura con insistencia para asegurar rebotes y provocar contactos. Alicante se vio obligado a sobrevivir desde el perímetro, apoyándose en acciones puntuales para conservar una ventaja mínima. El marcador reflejaba el pulso real del choque al final del tercer cuarto: 59-61.
El último acto abrió con dudas y un golpe de efecto visitante: un triple lejano de Mwema estiró la renta hasta el 61-67. A eso se sumó la quinta falta de Okanu, otro obstáculo en el camino local. Con Gill también condicionado, el COB apostó por la sangre fría. Rafa Lisboa e Isaac leyeron el partido con precisión quirúrgica y buscaron una y otra vez al pívot jamaicano en ventaja. Gill respondió como faro del arreón final, castigando cerca del aro y sosteniendo la remontada que hizo temblar al Pazo.
Con defensa más agresiva, control emocional y acierto en las decisiones, Ourense fue cerrando el cerco hasta voltear el marcador. El Alicante se quedó sin respuestas en los minutos decisivos y el COB certificó una victoria construida desde la competitividad y el compromiso colectivo. En el Pazo, cuando el partido aprieta, el equipo vuelve a encontrar su mejor versión.