El Real Madrid sumó una nueva victoria en la Liga Endesa (87-75) y firmó un registro para la historia: 34 triunfos consecutivos como local, la mejor racha de todos los tiempos en la ACB. El conjunto blanco no necesitó brillar para alcanzar la marca, en un partido sin demasiada chispa
El equipo blanco sigue sin encontrar inspiración en la dirección, aunque volvió a apoyarse en la fortaleza de su juego interior. Edy Tavares firmó una actuación colosal, con 16 puntos, 14 rebotes y 39 de valoración, siendo el gran referente. Trey Lyles lo acompañó con 12 puntos y 4 rebotes, mientras que Usman Garuba, en su primer encuentro tras la salida de Bruno Fernando, aportó 12 puntos, 9 rebotes y 16 de valoración. Aun así, el conjunto de Scariolo no consiguió continuidad ofensiva y volvió a sufrir desde el perímetro, con un 30% de acierto en triples.
El inicio fue frío, como el ambiente en las gradas, y Manresa aprovechó para ponerse por delante. La reacción del Madrid llegó con Tavares imponiendo su presencia en la pintura, incluso después de recibir un póster de Akobundu. Un parcial de 14-0 permitió a los locales tomar las riendas. Golden se convirtió en el principal argumento ofensivo visitante con 8 puntos cerca del aro.
Ambos equipos mostraron muchas imprecisiones, incluso en la pintura (5/12 en tiros de dos para cada uno). El juego en estático volvió a ser un problema para los de Scariolo, con Maledon y Campazzo sin acierto. El marcador al descanso reflejaba la espesura del encuentro: 42-35.
Ante la falta de fluidez exterior, el Madrid se apoyó de nuevo en sus interiores. Tavares y Lyles dominaron bajo el aro y generaron ventajas desde el contacto. Golden, con 10 puntos en el tercer cuarto, mantuvo vivo a Manresa.
Garuba ofreció intensidad, rebote y defensa, respondiendo con energía ante el físico de Akobundu. Su impacto, sumado a un triple de Campazzo, llevó al Madrid a su máxima ventaja (+17) a falta de cinco minutos. La reacción final de los de Ocampo fue insuficiente para inquietar el resultado.
En los últimos instantes, Scariolo dio entrada a Izan y Procida, que sustituyeron a Tavares y Lyles, ambos despedidos con una ovación del público que permanecía en el pabellón.