Qué quieren que les diga… pueden llamarme sentimental. Para algunos no habrá sido nada más que un partido de pretemporada, para muchos otros entre los que me incluyo, hemos vivido una noche muy especial, de esas que uno no se quiere perder nunca. Me acerqué a la 39 edición del Torneig de Sant Julià de Vilatorta a ver el regreso de Ricky Rubio con la camiseta de la Penya, veinte años después de su debut… y mereció totalmente la pena
Y es que la vuelta de Ricky donde todo comenzó, es una de esas historias que te llegan y, la gente, fue claramente consciente. El lleno del pabellón dio fe de ello. Cuando quedaban cuatro minutos y cincuenta y dos segundos para el final del primer cuarto, se produjo el momento más esperado, la entrada a pista del genio del Masnou, con una enorme ovación.
Ricky no defraudó en absoluto. Gracias a sus puntos y a su dirección de juego, fue clave para que la Penya se llevara el triunfo ante Hiopos Lleida por 78 a 62. Cierto es que el resultado es lo de menos, pero las sensaciones que dio en cancha y los minutos jugados (rondando la veintena) invitan al optimismo. Si había alguna duda del estado de forma del base, este las disipó por completo.
Sus 8 puntos, 3 rebotes, 3 recuperaciones han sido una gran carta de presentación. Sin duda, el aficionado de la Penya va a disfrutar y mucho con su vuelta a Badalona. A Ricky se le vio volver a sonreír, siendo feliz jugando, y eso siempre, es motivo de alegría.
Y es que la vuelta de Ricky donde todo comenzó, es una de esas historias que te llegan y, la gente, fue claramente consciente. El lleno del pabellón dio fe de ello. Cuando quedaban cuatro minutos y cincuenta y dos segundos para el final del primer cuarto, se produjo el momento más esperado, la entrada a pista del genio del Masnou, con una enorme ovación.
Ricky no defraudó en absoluto. Gracias a sus puntos y a su dirección de juego, fue clave para que la Penya se llevara el triunfo ante Hiopos Lleida por 78 a 62. Cierto es que el resultado es lo de menos, pero las sensaciones que dio en cancha y los minutos jugados (rondando la veintena) invitan al optimismo. Si había alguna duda del estado de forma del base, este las disipó por completo.
Sus 8 puntos, 3 rebotes, 3 recuperaciones han sido una gran carta de presentación. Sin duda, el aficionado de la Penya va a disfrutar y mucho con su vuelta a Badalona. A Ricky se le vio volver a sonreír, siendo feliz jugando, y eso siempre, es motivo de alegría.