Shai, enfermo pero imparable: 40 puntos para sostener a unos Thunder que ya encadenan 10 victorias, 113-105
Ni la fiebre logró frenar a Shai Gilgeous-Alexander, que volvió a desafiar cualquier límite competitivo para llevar a Oklahoma City Thunder a un triunfo de enorme autoridad: 113-105 ante unos Minnesota Timberwolves que pelearon hasta el último minuto pero no pudieron contener al jugador más determinante del encuentro.
El base canadiense, que figuraba como questionable en el informe médico, completó una actuación magistral: 40 puntos, con un 12/19 en tiros de campo y 15/17 desde la línea de personal. Su liderazgo volvió a ser el pilar de un equipo que atraviesa un momento histórico: décima victoria consecutiva y un inicio de temporada de 18-1, algo que solo cuatro equipos habían logrado antes en la historia de la NBA. Además, el 4-0 en el West Group A deja a OKC en una posición privilegiada para acceder a la fase eliminatoria de la NBA Cup.
La racha individual de Gilgeous-Alexander tampoco se detuvo: ya suma 91 partidos consecutivos anotando 20 puntos o más, la tercera más larga de la historia, solo superada por dos tramos de Wilt Chamberlain. El viernes, ante Phoenix, tendrá la oportunidad de igualar la segunda de esas marcas míticas (92).
Minnesota, pese al revés, encontró en Anthony Edwards a su mejor argumento ofensivo. El escolta terminó con 31 puntos y 8 rebotes, encadenando acciones complicadas que mantuvieron vivo a su equipo. Aun así, los 22/37 en tiros libres acabaron pesando demasiado en un choque que supuso su tercera derrota seguida. El duelo, además, tenía un sabor especial: era la reedición de las pasadas finales del Oeste, aquella serie que OKC ganó por 4-1, incluida una victoria por 124-94 en ese mismo Paycom Center para sellar el pase a las Finales.
El partido también dejó el regreso esperado de Kenrich Williams, que debutó esta temporada tras una lesión en la rodilla izquierda y vio sus primeros minutos en el primer cuarto.
En lo colectivo, Oklahoma City impuso su plan desde el comienzo. Cerró el primer cuarto 24-17, la segunda anotación más baja de Minnesota en un período en toda la temporada. Al descanso, con 19 puntos de Shai, la ventaja local era de 49-39. Los Wolves reaccionaron tras la pausa y llegaron a empatar el duelo en 54 y 56, pero los Thunder mantuvieron la compostura y encararon el último cuarto con un 78-71 a favor.
El cierre volvió a ser una prueba de carácter. Minnesota se colocó a uno tras un triple contestado de Edwards, pero entonces emergió Chet Holmgren con un triple desde la esquina que devolvió aire a OKC con 38 segundos por jugarse. A partir de ahí, los Thunder completaron un parcial de 8-1 en el último minuto para sellar el triunfo y reafirmarse como uno de los equipos más imponentes del curso.
Shai, enfermo pero brillante, volvió a inclinar la noche a su manera. Con él al mando, Oklahoma City sigue escribiendo su propia racha histórica.