Stefan Joksimovic, el nuevo Toni Kukoc que crece en Baskonia
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Stefan Joksimovic, el nuevo Toni Kukoc que crece en Baskonia

Las comparaciones entre jugadores de distintas épocas casi nunca son exactas. Toni Kukoc fue uno de los grandes talentos europeos de la historia y Stefan Joksimovic apenas está comenzando su carrera profesional. Pero hay algo en el joven esloveno que permite recuperar aquella vieja figura del jugador alto que dirige, pasa, corre y entiende el baloncesto como un exterior.

Joksimovic nació en 2008, mide 2,04 metros según FIBA, 2,01 según la ACB, y FIBA lo presenta directamente como base. No es solo una cuestión de altura: puede iniciar el ataque, avanzar con el balón, asistir en movimiento, atacar desde el bote y actuar sin balón. Su perfil combina tamaño, coordinación y una visión de juego poco habitual en jugadores de su edad.

Ahí comienza la comparación con Kukoc. El croata medía 2,08, pero nunca jugó como un ala-pívot convencional. Creció en la Jugoplastika manejando el balón, corriendo el contraataque, encontrando compañeros y lanzando desde fuera. Era un jugador difícil de encasillar en una posición concreta cuando el baloncesto todavía estaba mucho más condicionado por las posiciones tradicionales.

Más creador que alero

Joksimovic aparece habitualmente definido como alero por su altura, aunque su juego se construye desde el balón. Puede ocupar las posiciones de uno, dos y tres, cambiar de ritmo, atacar el aro y generar ventajas para los demás. Esa capacidad para funcionar como organizador desde un cuerpo de más de dos metros es el principal punto de encuentro con Kukoc.

El joven baskonista todavía no posee la pausa ni la lectura que llegó a tener el croata, pero sí comparte una forma de relacionarse con el juego. No necesita limitarse a terminar las acciones. Quiere participar en su construcción, recibir lejos del aro y decidir qué sucede después.

Kukoc fue uno de los primeros grandes point forwards del baloncesto europeo. En Chicago terminó adaptándose a diferentes funciones, incluso como ala-pívot o pívot, aunque él mismo reconocía sentirse más cómodo viendo la pista y ayudando a subir el balón. Joksimovic parte desde un lugar parecido: su valor no reside únicamente en los puntos, sino en todo lo que puede hacer antes de que llegue el tiro.

Un talento precoz con recorrido profesional

Joksimovic lleva tiempo destacando con las selecciones inferiores de Eslovenia. En el Europeo sub-16 de 2024 firmó 15,3 puntos, 5,6 rebotes y 3,7 asistencias. Un año después, compitiendo todavía como jugador de primer año en el Europeo sub-18, promedió 13,6 puntos, 4,9 rebotes y 2,9 asistencias. Durante la fase de grupos del torneo sub-18 de 2026 elevó sus registros hasta los 18 puntos, 6 rebotes y 3,7 asistencias.

Su progresión también ha llegado a la selección absoluta. Participó en los seis primeros encuentros de Eslovenia en la fase de clasificación para el Mundial de 2027, con medias de 10,2 puntos, 3,3 rebotes y 1,5 asistencias en algo más de 16 minutos. Ante Suecia llegó hasta los 22 puntos, una actuación que confirmó que su producción no se limita a las categorías de formación.

El jugador de Baskonia condujo a Eslovenia este verano 2026 hasta el primer título sub-18 de su historia, conquistado tras superar a Italia por 88-71 en la final. Joksimovic no solo levantó el campeonato: fue elegido MVP, entró en el mejor quinteto y acabó como máximo anotador del torneo. Sus medias fueron de 23,1 puntos, 6,7 rebotes, 3,7 asistencias, 1,3 recuperaciones y 0,7 tapones, con 23,4 créditos de eficiencia por encuentro.

Su rendimiento creció cuando comenzó la fase decisiva. Firmó 30 puntos ante Letonia en octavos, 28 puntos y 10 rebotes frente a Israel en cuartos, 26 puntos, 6 rebotes y 4 asistencias contra España en semifinales y cerró el campeonato con 24 puntos, 8 rebotes y 5 asistencias ante Italia. En los cuatro partidos de las eliminatorias promedió 27 puntos, 7,3 rebotes y 3,8 asistencias.

En Baskonia, sin embargo, su proceso está siendo más pausado. Durante la temporada 2025/26 disputó diez encuentros de Liga Endesa, con 2,9 puntos, 1,1 rebotes y 0,9 asistencias en ocho minutos. Su mejor actuación llegó ante Manresa, cuando anotó 12 puntos y convirtió tres triples. Son números todavía modestos, pero logrados por un jugador de 17 años dentro de una plantilla de máximo nivel.

Kukoc como referencia, no como destino

La etiqueta de “nuevo Toni Kukoc” debe entenderse como una comparación de estilo y no como una predicción de carrera. Kukoc dominó Europa antes de marcharse a Estados Unidos. Ganó tres Copas de Europa consecutivas con la Jugoplastika, fue campeón mundial y europeo con Yugoslavia y terminó levantando tres anillos con los Chicago Bulls. También fue elegido mejor sexto hombre de la NBA en 1996.

Joksimovic se encuentra muy lejos de ese recorrido. Todavía debe ganar fuerza, mejorar la regularidad del lanzamiento exterior y aprender a mantener su influencia cuando la velocidad y el contacto aumentan. Su 40% en triples durante su primera temporada ACB resulta prometedor, pero procede de una muestra reducida. En los clasificatorios mundialistas bajó al 23,1%, una diferencia que refleja que el tiro aún está en construcción.

También existen diferencias físicas y deportivas. Kukoc era más alto, tenía mayor capacidad para jugar cerca del aro y terminó actuando en prácticamente todas las posiciones. Joksimovic parece, al menos por ahora, más próximo a un base-alero: más vertical, rápido y explosivo, pero menos preparado para desenvolverse entre interiores.

Baskonia tiene entre manos un jugador diferente

El club vitoriano ya ha confirmado que Joksimovic formará parte de su plantilla durante la temporada 2026/27. Tiene contrato por varias campañas, con posibles salidas futuras hacia la NBA, y la intención de Baskonia es introducirlo en el primer equipo sin acelerar en exceso su desarrollo. Félix Fernández, director deportivo del club, lo definió como un jugador maduro y con buena cabeza, aunque también advirtió de que necesitará tiempo.

Ese tiempo será fundamental. Kukoc no se convirtió en Kukoc únicamente por medir más de dos metros y saber pasar. Lo hizo porque aprendió a controlar los partidos, a interpretar cada defensa y a decidir cuándo debía anotar y cuándo debía organizar. Esa es precisamente la frontera que Joksimovic tendrá que superar.

El esloveno no es todavía el nuevo Toni Kukoc. Pero sí pertenece a esa misma familia de jugadores difíciles de clasificar: altos para ser bases, demasiado creativos para limitarse a jugar como aleros y capaces de cambiar un partido sin necesidad de dominar constantemente el balón.

En una época en la que casi todos los equipos buscan tamaño, pase y versatilidad, Baskonia puede haber encontrado una versión moderna de aquel creador gigante que Kukoc representó varias décadas atrás.