El Chase Center enmudeció el domingo. Stephen Curry se torció el tobillo derecho durante el entrenamiento abierto de los Golden State Warriors al pisar mal, y se retiró cojeando al vestuario ante la preocupación de la afición. A tres días del estreno de la temporada, cualquier contratiempo de la gran estrella de los Warriors, que cumple 38 años, dispara las alarmas.
Steve Kerr salió después a calmar los ánimos. “Dice que está bien”, explicó el técnico. “Fui a hablar con él después de que bajara y entré en la sala de tratamiento. Está bien”. Aun así, el susto recordó lo frágil que es el físico de Curry a estas alturas de su carrera.
Un precedente que preocupa
Los temores tienen fundamento. La pasada temporada, una lesión en la rodilla derecha limitó a Curry a 43 partidos, y los Warriors perdieron 26 de los 39 que jugaron sin él. El base, cuatro veces campeón de la NBA, afronta su temporada número 18 en la liga después de una pretemporada en la que promedió 13 puntos, 3,2 asistencias y 2 rebotes en cinco partidos. En el último, ante los Blazers, firmó 20 puntos y 5 asistencias.
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Una enfermería llena antes del debut
El problema de los Warriors va más allá de Curry. Jimmy Butler III sigue recuperándose de la rotura del ligamento cruzado anterior, Moses Moody continúa de baja por un problema en un tendón y el letón Kristaps Porzingis está fuera por una enfermedad no detallada. Además, Brandin Podziemski y Charles Bassey no participaron en el entrenamiento abierto por molestias en la rodilla derecha. Con este panorama, Golden State abre la temporada regular el miércoles en Los Ángeles ante los Lakers de Luka Dončić.