Tony Parker, la velocidad de una dinastía
©
Preferir Piratas del Basket en Google

Tony Parker, la velocidad de una dinastía

Tony Parker convirtió la velocidad en una manera de dirigir. No era un base que necesitase detenerse para ordenar cada ataque. Recibía, aceleraba y obligaba a la defensa a tomar decisiones antes de estar preparada. Su primer paso, los cambios de ritmo y aquella bandeja alta que soltaba antes de llegar a los grandes interiores lo convirtieron en uno de los mejores anotadores de la NBA dentro de la zona, pese a medir solo 1,88 metros.

Nunca fue un gran tirador de tres ni el director más académico. Su baloncesto nacía de la penetración, del movimiento y de una capacidad especial para encontrar huecos donde parecía no haberlos. Durante diecisiete temporadas fue el base de San Antonio Spurs y, junto a Tim Duncan y Manu Ginóbili, formó el núcleo de una de las dinastías más estables de la historia de la NBA.

Nacido en Bélgica y criado en Francia, Parker creció dentro de una familia vinculada al baloncesto. Su padre, estadounidense, había jugado profesionalmente en Europa. Tony pasó por el INSEP, donde coincidió con Boris Diaw, antes de comenzar su carrera en el Paris Basket Racing. Aquellos años de formación endurecieron a un jugador que destacaba por su rapidez, pero que todavía tenía que aprender a controlar el partido y soportar el contacto físico.

Su debut profesional llegó en la temporada 1999/00. Con solo 17 años promedió 3,9 puntos y 1,2 asistencias. Su papel era todavía reducido, pero ya aparecía una cualidad difícil de enseñar: Parker podía cambiar de ritmo sin perder el control del balón y llegar a la canasta antes de que la defensa consiguiera cerrarse.

La explosión llegó un año después. En la 2000/01 alcanzó los 14,7 puntos y 5,6 asistencias, fue elegido para el All-Star francés y se convirtió en uno de los jóvenes más atractivos del baloncesto europeo. Ya no era solamente un base rápido. Había empezado a aprender cuándo acelerar, cómo utilizar los bloqueos y de qué manera convertir su velocidad en una ventaja para los demás.

San Antonio lo eligió con el número 28 del Draft de 2001, aunque estuvo cerca de descartarlo. En su primer entrenamiento privado, Parker fue superado físicamente y Gregg Popovich salió convencido de que era demasiado blando para dirigir a un aspirante al título. R.C. Buford y un joven Sam Presti insistieron, prepararon imágenes para responder a las dudas del entrenador y consiguieron que el francés tuviera una segunda oportunidad. Parker respondió mucho mejor y los Spurs cambiaron de opinión.

Su primera temporada confirmó que San Antonio había encontrado algo especial. Promedió 9,2 puntos y 4,3 asistencias y fue titular desde el quinto partido. Con 19 años recibió la responsabilidad de dirigir a un equipo que contaba con Tim Duncan y David Robinson y que aspiraba a luchar por el campeonato. Terminó incluido en el mejor quinteto de novatos, convirtiéndose en el primer base formado fuera de Estados Unidos que recibía aquella distinción.

La relación con Popovich no fue sencilla. El entrenador lo corregía constantemente, le exigía que controlase el ritmo y no aceptaba que su juventud sirviera como excusa. Tim Duncan recordaría más tarde que Parker fue probablemente el jugador al que Popovich entrenó con mayor dureza. El francés soportó las broncas, aprendió a convivir con ellas y terminó ganándose la confianza del vestuario.

En la temporada 2002/03 elevó sus cifras hasta los 15,5 puntos y 5,3 asistencias. San Antonio terminó con 60 victorias y alcanzó las Finales de la NBA. Parker tuvo momentos importantes, como sus 26 puntos en el tercer partido ante New Jersey, aunque en algunos finales Popovich prefirió la experiencia de Speedy Claxton. Todavía era un base en formación, pero cerró su segundo año como campeón de la NBA.

La temporada 2003/04 dejó 14,7 puntos y 5,5 asistencias. Parker seguía aumentando su control del equipo, aunque San Antonio no pudo defender el título y fue eliminado por Los Angeles Lakers en las semifinales del Oeste. Su velocidad ya era conocida por toda la NBA, pero todavía alternaba actuaciones dominantes con partidos en los que las defensas conseguían alejarlo de la zona.

En la 2004/05 avanzó hasta los 16,6 puntos y 6,1 asistencias. San Antonio volvió a las Finales y superó a Detroit Pistons en una serie física y cerrada que necesitó siete encuentros. Parker no tuvo su mejor eliminatoria ofensiva, pero sostuvo la dirección frente a la presión de Chauncey Billups y añadió su segundo campeonato con apenas 23 años.

El curso terminó con otro avance importante para el baloncesto francés. En el EuroBasket de 2005, Parker promedió 11,9 puntos y ayudó a Francia a conquistar la medalla de bronce. Después de una dolorosa derrota ante Grecia en semifinales, los franceses reaccionaron derrotando con claridad a España en el partido por el tercer puesto. Era la primera medalla de Parker con la selección absoluta.

En la temporada 2005/06 firmó 18,9 puntos y 5,8 asistencias, con un 54,8% en tiros de campo. Su lanzamiento exterior todavía era irregular, pero se había convertido en un finalizador extraordinario cerca del aro. Utilizaba el tablero, soltaba el balón antes de recibir el contacto y castigaba a los interiores con una bandeja bombeada que terminó siendo conocida como su tear drop. Aquel año disputó su primer All-Star.

La campaña 2006/07 terminó de situarlo entre los grandes bases de la NBA. Promedió 18,6 puntos y 5,5 asistencias y volvió al All-Star. San Antonio eliminó a Denver, Phoenix y Utah antes de encontrarse con los Cleveland Cavaliers de LeBron James en las Finales.

Parker atacó una y otra vez la zona de Cleveland y fue el máximo anotador de los Spurs en los cuatro partidos. Promedió 24,5 puntos, con un 56,8% en tiros de campo, y San Antonio ganó la serie sin conceder una sola derrota. A los 25 años se convirtió en el primer jugador europeo elegido MVP de unas Finales de la NBA. Era su tercer anillo y el reconocimiento definitivo a una evolución que había comenzado entre las dudas de Popovich.

En la temporada 2007/08 mantuvo su nivel con 18,8 puntos y 6 asistencias. Los Spurs volvieron a alcanzar la final de la Conferencia Oeste, aunque los Lakers impidieron que defendieran el título. Parker ya no era únicamente el base joven que acompañaba a Duncan. Era una de las tres grandes referencias del equipo y, en muchas noches, su principal generador ofensivo.

Su mejor campaña anotadora llegó en la 2008/09. Promedió 22 puntos y 6,9 asistencias, fue All-Star y entró en el tercer quinteto de la NBA. El 5 de noviembre de 2008 firmó la mayor anotación de su carrera: 55 puntos, 10 asistencias y 7 rebotes frente a Minnesota, en un partido decidido después de dos prórrogas. Aquella actuación resumía su transformación. El base que había llegado a San Antonio sin un tiro fiable era ya capaz de asumir por completo el ataque.

La temporada 2009/10 estuvo marcada por diferentes problemas físicos. Sus medias bajaron hasta los 16,5 puntos y 5,7 asistencias y Parker solo pudo participar en 56 partidos. San Antonio seguía compitiendo, pero la acumulación de kilómetros y veranos con la selección empezaba a dejar huella.

En la 2010/11 recuperó continuidad y produjo 17,6 puntos y 6,6 asistencias. Los Spurs ganaron 61 encuentros, aunque fueron eliminados por Memphis en la primera ronda, una de las grandes sorpresas de aquellos playoffs.

Aquel verano, Parker protagonizó uno de sus mejores campeonatos con Francia. Promedió 22,1 puntos y 4,4 asistencias en el EuroBasket de 2011 y terminó como máximo anotador del torneo. Francia alcanzó la final después de superar a Grecia y Rusia, pero España volvió a cerrar el camino hacia el oro. La plata aseguraba, al menos, la clasificación francesa para los Juegos Olímpicos de Londres.

El cierre patronal de la NBA retrasó el comienzo de la temporada 2011/12 y Parker aprovechó para jugar brevemente con el ASVEL Villeurbanne, club con el que ya había comenzado a involucrarse fuera de la pista. En Francia promedió 20,3 puntos, 6,3 asistencias y 4,9 rebotes antes de regresar a San Antonio cuando se resolvió el conflicto.

De vuelta con los Spurs firmó 18,3 puntos y la mejor media de asistencias de su carrera, con 7,7. Fue All-Star, entró en el segundo quinteto de la NBA y terminó quinto en la votación por el MVP. San Antonio encadenó veinte victorias entre el final de la fase regular y el inicio de los playoffs, pero Oklahoma City remontó la final del Oeste después de perder los dos primeros partidos.

La temporada 2012/13 fue otra de las mejores de Parker. Promedió 20,3 puntos y 7,6 asistencias, fue All-Star y volvió a ser elegido para el segundo quinteto de la NBA. San Antonio alcanzó las Finales frente a Miami Heat y el francés decidió el primer encuentro con una acción imposible: mantuvo vivo el bote mientras caía al suelo, recuperó el equilibrio y anotó prácticamente sobre la bocina de posesión.

Los Spurs estuvieron a pocos segundos del campeonato en el sexto partido, pero el triple de Ray Allen prolongó una serie que Miami terminó ganando en el séptimo. Fue una de las derrotas más dolorosas de la carrera de Parker, aunque apenas unos meses después encontró una recompensa que llevaba años persiguiendo con Francia.

En el EuroBasket de 2013 fue el líder absoluto de la selección. Promedió 19 puntos, terminó como máximo anotador y firmó 32 en la semifinal contra España, remontando un encuentro que durante mucho tiempo pareció perdido. Francia derrotó después a Lituania y conquistó el primer oro europeo de su historia. Parker fue elegido MVP del torneo.

La temporada 2013/14 comenzó con San Antonio todavía marcado por la derrota ante Miami. Popovich hizo que el equipo revisara el sexto partido de aquellas Finales y los Spurs transformaron el golpe en una temporada de baloncesto colectivo extraordinario. Parker promedió 16,7 puntos y 5,7 asistencias, volvió al All-Star y entró por tercera vez en el segundo quinteto de la NBA.

San Antonio regresó a las Finales y volvió a encontrarse con Miami. Esta vez no dejó espacio para otra decepción. Los Spurs ganaron por 4-1, moviendo el balón hasta desarmar por completo la defensa rival. Para Parker fue el cuarto campeonato, siete años después del anterior y once después del primero.

En la 2014/15 promedió 14,4 puntos y 4,9 asistencias. Los problemas físicos empezaban a restarle continuidad, aunque todavía fue elegido por sexta vez para el All-Star. San Antonio cayó en la primera ronda ante Los Angeles Clippers después de una eliminatoria decidida en el séptimo partido.

Durante el verano disputó el EuroBasket organizado parcialmente en Francia. Parker no estuvo tan acertado como en 2013 y terminó con 12 puntos y 4,2 asistencias, pero la selección reaccionó tras perder la semifinal ante España y conquistó el bronce frente a Serbia. Era su cuarta medalla continental: un oro, una plata y dos bronces.

En la temporada 2015/16 bajó hasta los 11,9 puntos y 5,3 asistencias. La evolución de Kawhi Leonard había trasladado el centro ofensivo del equipo, mientras Parker comenzaba a administrar sus esfuerzos. Seguía siendo titular, aunque ya no necesitaba atacar cada partido con la agresividad de sus mejores años.

Después de aquella campaña disputó los Juegos Olímpicos de Río, su última competición con Francia. Cerró así una trayectoria internacional en la que había ayudado a transformar a una selección competitiva, pero sin títulos, en campeona de Europa y habitual de las rondas decisivas.

En la 2016/17 aportó 10,1 puntos y 4,5 asistencias. San Antonio alcanzó la final del Oeste, pero Parker no pudo completar los playoffs. En el segundo partido de las semifinales contra Houston sufrió una rotura del tendón del cuádriceps izquierdo, una lesión grave que terminó con su temporada y amenazó la continuidad de su carrera.

Regresó durante la temporada 2017/18 y promedió 7,7 puntos y 3,5 asistencias. Después de más de dieciséis años como titular, aceptó salir desde el banquillo y ceder el puesto a Dejounte Murray. Al terminar la campaña decidió abandonar San Antonio, aunque su relación con la franquicia y con Popovich quedó muy por encima de aquella despedida.

Su última temporada no fue con los Spurs, sino con Charlotte Hornets. Parker buscaba un nuevo contexto, quería compartir vestuario con Nicolas Batum y reencontrarse con James Borrego, antiguo asistente de San Antonio. En la 2018/19 promedió 9,5 puntos y 3,7 asistencias en 56 partidos, ofreciendo minutos de experiencia como suplente de Kemba Walker.

En junio de 2019 anunció su retirada. Tenía 37 años y reconoció que ya no sentía que pudiera competir por un campeonato, la motivación que había guiado toda su carrera. Se marchó después de 1.254 encuentros entre fase regular y playoffs y dieciocho temporadas en la NBA, diecisiete de ellas con San Antonio.

Su palmarés incluye cuatro campeonatos de la NBA, un oro, una plata y dos bronces europeos. Fue MVP de las Finales de 2007, seis veces All-Star, tres veces integrante del segundo quinteto de la NBA, una vez del tercero y miembro del mejor quinteto de novatos.

Pero su influencia supera los premios. Parker demostró que un base europeo podía asumir la dirección de un aspirante al título desde los 19 años, atacar la zona con la misma autoridad que los grandes anotadores estadounidenses y convertirse en protagonista de una dinastía sin perder su identidad.

San Antonio retiró su camiseta con el número 9 y, en 2023, Parker ingresó en el Salón de la Fama junto a Gregg Popovich. Su nombre quedó unido para siempre a los de Duncan y Ginóbili, el trío que acumuló 126 victorias en playoffs y sostuvo a los Spurs entre los mejores durante más de una década.

Tony Parker llegó a Texas como un joven rápido al que Popovich consideraba demasiado blando. Se marchó con cuatro anillos, un MVP de las Finales y el reconocimiento de haber sido uno de los mejores bases de su generación. Nunca dejó de correr, pero aprendió algo todavía más difícil: cuándo debía hacerlo.