Turquía, de nuevo en la Final: 24 años después y con un camino perfecto, 94-68
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Turquía, de nuevo en la Final: 24 años después y con un camino perfecto, 94-68

Turquía está de vuelta en la gran final del EuroBasket. Veinticuatro años después de aquel subcampeonato logrado en Estambul 2001, la selección otomana volverá a pelear por el oro tras arrasar a Grecia por 94-68 en semifinales

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El triunfo no solo certifica la segunda final continental de su historia, sino que además mantiene inmaculado el recorrido del equipo de Ergin Ataman: 8-0, como Alemania, su rival en el partido decisivo. El domingo, el campeón saldrá con balance perfecto, algo que no ocurría desde que Eslovenia levantara el título en 2017 con un 9-0 impecable.

Grecia arrancó con luces y sombras. Logró contener a Alperen Sengun en un primer cuarto en el que no anotó, pero aun así se marchó al banquillo diez abajo (26-16). El culpable: Ercan Osmani, desatado con 14 puntos y cuatro triples en esos primeros diez minutos.

Cuando Sengun encontró su ritmo en el segundo cuarto, asistiendo y castigando el aro con mates, la diferencia se disparó a +20 (45-25) antes del descanso. La película no cambió tras el intermedio: Turquía fue ampliando su dominio hasta rozar los 30 puntos de margen en el tercer acto, con su afición —mayoría en los 10.500 presentes en Arena Riga— celebrando cada acción como si ya oliese a oro.

El TCL Player of the Game fue indiscutible. A sus 27 años, Ercan Osmani firmó la mejor actuación de su carrera con la selección: 28 puntos, con un impresionante 6/8 desde el perímetro. Nunca había pasado de 17 en partidos internacionales (ante Hungría en 2024), y este viernes lo hizo en un escenario histórico.

Su partido fue doblemente meritorio: además de destrozar a Grecia en ataque, asumió la tarea más complicada de todas, defender a Giannis Antetokounmpo. Entre él y Sengun lo maniataron, dejando al griego en 12 puntos (6/13 en tiros), aunque completara con 12 rebotes y 5 asistencias.



La losa griega estuvo en los 22 balones perdidos, la cifra más alta en semifinales de EuroBasket en las últimas tres décadas. Doce de ellas llegaron solo en la primera mitad, fruto de la presión de Sehmus Hazer y Cedi Osman sobre la primera línea helena.

En agosto, en Riga, Ergin Ataman prometió que Turquía volvería a una final continental. Y así ha sido. La defensa colectiva sobre Giannis fue una obra táctica: uno contra uno de Osmani, ayudas de Sengun cerca del aro y zonas puntuales para cerrar la pintura, invitando a Grecia a lanzar desde fuera. El plan salió a la perfección.

Con Hedo Turkoglu en primera fila como testigo de lujo, Turquía se jugará ahora algo más que una medalla. El objetivo es la primera gran conquista de su historia, tras las platas de 2001 (EuroBasket) y 2010 (Mundial).

El domingo, Alemania y Turquía, ambos invictos, decidirán quién se corona como el nuevo rey de Europa. Grecia, mientras tanto, buscará consuelo ante Finlandia en el duelo por el tercer puesto.