Unicaja está cerca de incorporar una pieza con sello de futuro. Simonas Lukošius, exterior lituano de 23 años, jugaría la próxima temporada en Málaga cedido por Dubai Basketball, club que lo firmó este verano con un contrato largo y que ahora busca darle minutos en un contexto competitivo.
La operación tiene una lectura interesante. Dubai no se desprende del jugador, lo coloca en un escaparate de primer nivel. Y Unicaja gana un perfil joven, con hambre, experiencia reciente en partidos grandes y margen para crecer dentro de una liga exigente como la ACB.
Lukošius llega de una temporada muy especial con Rytas Vilnius. Fue parte importante del equipo que conquistó la Basketball Champions League y terminó el curso con un reconocimiento de peso: MVP de la Final Four. No es un detalle menor. Habla de un jugador capaz de aparecer en escenarios importantes, aunque todavía esté en plena construcción.
En la última BCL promedió 8,3 puntos, 3 rebotes y 8 de valoración en apenas 19 minutos. En la liga lituana firmó 6,6 puntos, 2,4 rebotes y 5,9 de valoración. Sus cifras no dibujan a un anotador dominante, sino a un jugador útil, con recorrido y capacidad para ganar presencia en una rotación.
En Málaga se encontrará además con Ignas Brazdeikis, otro lituano que llega para reforzar el proyecto de Txus Vidorreta. Esa conexión puede ayudarle en su adaptación y da a Unicaja una vía interesante en el perímetro: físico, tiro, carácter báltico y competitividad.
Para el conjunto malagueño, el movimiento tiene sentido si se mira más allá del nombre. No busca solo sumar una ficha, sino añadir una pieza que pueda crecer durante la temporada y dar energía en dos competiciones: Liga Endesa y Basketball Champions League.