El Carpena vivió una tarde incómoda para el Unicaja. No por el resultado final, favorable (99-91), sino por el camino sinuoso que tuvo que recorrer el equipo de Ibon Navarro para doblegar a un San Pablo Burgos combativo, ordenado y sin complejos, que obligó a los malagueños a exprimirse hasta los últimos minutos.
Durante buena parte del encuentro, el colista llevó el partido a un terreno áspero, de contacto y lectura lenta, donde el Unicaja nunca logró sentirse cómodo. Hasta siete minutos antes del final, el marcador fue una constante amenaza para los locales, que solo encontraron tranquilidad real cuando el reloj empezó a correr en su favor.
La tarde exigió la mejor versión de Chris Duarte, decisivo desde el primer cuarto y determinante hasta el cierre. El exterior fue el sostén ofensivo del Unicaja en los momentos más delicados, firmando 23 puntos y 27 de valoración, en un duelo individual sostenido con Jackson, el principal argumento ofensivo del conjunto burgalés.
El arranque no pudo ser más incómodo para los malagueños. Balcerowski entró pronto en problemas, con dos faltas rápidas y una pérdida que activaron la reacción inmediata de Ibon Navarro, que dio entrada a Rubit. Aun así, Burgos ejecutó su plan con precisión y alcanzó una ventaja de +8, castigando la falta de energía defensiva local y cerrando el primer cuarto por delante (17-21).
El segundo cuarto trajo la primera reacción del Unicaja, liderada por Duarte, que enlazó un triple y una asistencia a Sulejmanovic para poner por delante a los suyos por primera vez desde el salto inicial. Fue un espejismo breve. Burgos siguió castigando por dentro y desde el perímetro, con Jackson especialmente inspirado, hasta marcharse al descanso con ventaja mínima (41-43) y sensaciones muy sólidas.
Tras el paso por vestuarios, Duarte regresó con la muñeca caliente y volvió a empujar al Unicaja, pero cada intento de escapada encontraba respuesta inmediata en el bando visitante. Jackson mantuvo su pulso anotador y Burgos resistió cada arreón, obligando a Navarro a parar el partido con el 52-57 en el marcador.
El tercer cuarto fue una sucesión de intercambios sin continuidad, con Dani Díez aportando puntos importantes para Burgos y Perry dejando una acción clave al final del periodo: un dos más uno sobre la bocina que ajustó el marcador antes del último asalto (68-71).
El desenlace se escribió a base de carácter. Con Alberto Díaz y Duarte marcando el tono defensivo y emocional, el Unicaja logró por fin encadenar varias acciones de mérito para colocarse con su máxima renta (78-74). Pero ni siquiera entonces cedió Burgos, que volvió a golpear con un triple de Corbalán y un contraataque que devolvieron la igualdad al ambiente del Carpena.
El punto de inflexión definitivo llegó con siete puntos consecutivos de Sulejmanovic, culminados con un triple que dio aire real a los locales (93-86 a falta de 1:05). Aun así, Dani Díez devolvió la tensión con otro lanzamiento exterior antes de que Perry, ya con el partido en su tramo final, asegurara el cierre desde la anotación y la gestión.
El Unicaja se llevó el triunfo sabiendo sufrir, algo imprescindible en una Liga Endesa que no concede treguas. El balance se sitúa en 7-3, con la Copa del Rey cada vez más cerca, y la certeza de que, incluso sin brillar, este equipo es capaz de salir del atolladero cuando el contexto lo exige. Burgos, por su parte, cayó con dignidad en el estreno de Porfirio Fisac, dejando una imagen muy competitiva en Málaga.