Victor Wembanyama, liderazgo, orgullo y grandeza: el All-Star desde la mirada de una estrella generacional
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Victor Wembanyama, liderazgo, orgullo y grandeza: el All-Star desde la mirada de una estrella generacional

Victor Wembanyama volvió a demostrar durante el Media Day del NBA All-Star que su impacto va mucho más allá de lo que sucede en la pista. Reflexivo, maduro y con una claridad poco habitual para su edad, el jugador francés abordó temas que van desde el orgullo internacional y la competitividad del All-Star hasta la presión de ser número uno del draft, la influencia de LeBron James y su propia concepción de la grandeza.

La comparecencia arrancó con una pregunta sobre la selección tardía de De’Aaron Fox para el All-Star. Wembanyama fue honesto: «Me habría gustado que fuéramos dos desde el principio, y creo que deberíamos haberlo sido. Creo que el consenso general es que debería haber sido así». Aun así, no escondió su satisfacción por su compañero: «Estoy feliz por él, seguro. Espero que todavía pueda disfrutar de unos días de descanso».

Situado ya por muchos como uno de los candidatos a convertirse en la próxima cara de la NBA, Wembanyama fue preguntado por el legado de LeBron James y lo que ha aprendido de él. Su respuesta fue reveladora: «Creo que LeBron es muy inteligente en estas áreas. Siendo la cara de la liga, cometiendo muy pocos errores, incluso errores de relaciones públicas. Eso requiere inteligencia». Y amplió la reflexión: «Hay muchísimas cosas que aprender de él. Nunca he tenido la oportunidad de pasar tiempo con él ni de tener una conversación profunda, pero me encantaría». Para Wembanyama, la dimensión del ejemplo es global: «No sé cuántos millones de jugadores de baloncesto hay en el mundo, pero todos pueden aprender algo de LeBron».

Uno de los ejes centrales de su discurso fue la competitividad del nuevo formato USA contra el Resto del Mundo en el All-Star. Wembanyama cree que puede marcar la diferencia: «Creo que definitivamente tiene posibilidades de aumentar la intensidad». ¿El motivo? Lo explica de forma sencilla: «Hemos visto que muchos de los mejores jugadores son cada vez más extranjeros, así que hay cierto orgullo por ese lado. Y también hay orgullo por el lado americano, lo cual es normal». Para él, el factor clave es la identidad: «Todo lo que se acerca a representar a un país despierta el orgullo».

Sobre cómo contagiar ese espíritu competitivo dentro del equipo internacional, Wembanyama lo tiene claro: «Jugadas con signo de exclamación, jugar de manera sólida y compartir el balón con energía». Y añadió una idea muy personal: «Si compartes esa energía, la gente siente la responsabilidad de devolvértela». Su sensación es positiva: «Tengo confianza en cómo va a salir todo».

Cuando se le preguntó qué habilidad enseñaría en una hipotética masterclass de baloncesto, no dudó: «El tapón». Y justificó su elección más allá de su físico privilegiado: «Independientemente de la altura, creo que muchísimos jugadores pueden mejorar en eso, a cualquier nivel».

El tono se relajó con una pregunta más personal: qué sentirá cuando LeBron James se retire, teniendo en cuenta que ha estado en la NBA durante toda su vida. Wembanyama respondió con una sonrisa: «No», cuando le preguntaron si lloraría. Pero matizó enseguida: «Va a ser muy extraño, eso seguro».

En una de las respuestas más profundas de la rueda de prensa, Wembanyama habló sobre la grandeza. Ante la disyuntiva entre “perseguir la grandeza” o “construir algo nunca visto”, fue introspectivo: «Perseguir la grandeza es algo subjetivo. Yo definitivamente persigo mi propia grandeza». Y explicó su enfoque diario: «Cada día intento salir de mi zona de confort y hacer cosas difíciles». Para él, el camino empieza en lo inmediato: «El primer paso hacia la grandeza siempre es lo que puedes hacer en el momento. No tienes que pensar dónde estarás en 20 años, sino en ser el mejor en el siguiente momento, el próximo partido, las próximas 24 horas». Su conclusión fue clara: «Así que sí, se puede decir que persigo la grandeza».

También hubo espacio para hablar de su experiencia con los monjes Shaolin durante el verano. Wembanyama reconoció que despertó curiosidad en el vestuario, aunque con humor: «A algunos les intrigó, pero la mayoría no está preparada para dejar las rastas, así que no van a hacerlo». En lo personal, el impacto fue profundo: «El trabajo físico fue algo que mi cuerpo nunca había experimentado. Me sacó de mi zona de confort y obligó a mi cuerpo a adaptarse». Y destacó el plano humano: «La experiencia humana fue increíble. La meditación y la inmersión en la cultura».

Preguntado por su compañero y Rising Star David Jones García, no escatimó elogios: «Totalmente merecido. Es único. Es un auténtico hooper y una de las mejores personas para tener cerca». Reconoció además el golpe que supuso su lesión: «Fue una tristeza enorme cuando supimos que su temporada había terminado, porque es un verdadero jugador».

Sobre si está redefiniendo la posición de pívot, Wembanyama se situó dentro de un proceso más amplio: «Soy parte de algo. Parte de un mecanismo más grande». Para él, la evolución es colectiva: «Estamos en una era de interiores muy habilidosos y la posición está evolucionando». Y lo resume así: «¿Soy un producto de eso? Sí. ¿Estoy participando en el cambio? Creo que sí. Estoy empujando los límites de alguna manera».

Finalmente, habló sin dramatismos de la presión de ser el jugador franquicia y número uno del draft. En San Antonio, asegura, todo es más sencillo: «Desde el primer día me han acogido como si llevara allí 20 años». Y subrayó el papel del entorno: «La ciudad, la gente y los aficionados hacen que no haya presión. Te hacen sentir parte de la familia». Sobre su estatus como número uno, fue contundente: «Es algo de lo que estoy muy orgulloso y algo para lo que he trabajado literalmente 19 años de mi vida». Y cerró con naturalidad: «Estoy aquí para todo lo que venga con ello».

Wembanyama también quiso poner en valor una de las grandes dificultades del baloncesto NBA, a menudo invisible para el aficionado: «Responder presente cada noche al scouting report y al aspecto táctico es una de las cosas más difíciles». Y explicó por qué: «Tienes que hacerlo tres o cuatro veces por semana, con dolor, con fatiga y con gente intentando activamente impedirte hacerlo».