Hubo un momento en que el baloncesto casi desaparece de la vida de Yaxel Lendeborg. En su primer año en el Pennsauken High School de Nueva Jersey lo apartaron del equipo a mitad de temporada por sus notas, y no volvió a jugar hasta su último curso. Cuando acabó el instituto, no tenía ofertas universitarias y se puso a trabajar en un almacén. Seis años después, en el Chase Center, anotó 37 puntos ante los LA Clippers con el número 11 del Draft a la espalda y una camiseta de los Warriors que, en su primera semana en la NBA, ya ha convertido en propia.
Un arranque que no esperaba nadie
Lendeborg llegó a la NBA como un novato atípico. Con 23 años, fue el jugador de primera ronda de más edad del Draft de 2026, y los Warriors lo eligieron por madurez más que por proyección. Lo que pocos imaginaban era que en su primera semana iba a ser uno de los hombres más importantes del equipo.
Debutó en Los Ángeles con 12 puntos y con la misión que Steve Kerr le encargó en su primer partido: defender a Luka Dončić. En el segundo firmó su primer doble-doble y en el cuarto, en Denver, anotó 31 puntos con 12 rebotes y 6 asistencias. Fue la primera vez desde Stephen Curry, en 2010, que un novato de los Warriors pasaba de 30 puntos, 10 rebotes y 5 asistencias en un partido. Sus 87 puntos en los cuatro primeros partidos eran la mejor cifra de un novato de la franquicia desde Wilt Chamberlain en 1959.
El domingo fue un paso más. Con Curry, Jimmy Butler, Draymond Green y Kristaps Porziņģis de baja, Golden State necesitaba a alguien que asumiera el ataque, y Lendeborg anotó 37 puntos con 13 de 19 en tiros de campo y 6 triples. Es su nueva mejor marca, y la cuarta victoria seguida de los Warriors, que empezaron la temporada 0-3.
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Puerto Rico, la República Dominicana y Nueva Jersey
Lendeborg nació en Puerto Rico, donde su madre, Yissel Raposo, estudiaba y jugaba al baloncesto y al voleibol en la universidad. Sus padres habían sido jugadores destacados en la República Dominicana. La familia se trasladó a Ohio cuando él tenía dos años y a Pennsauken, en Nueva Jersey, cuando tenía ocho. Allí creció y allí estuvo a punto de perder el hilo del baloncesto. En su último año de instituto recuperó las notas con clases en el Camden County College y volvió al equipo para los últimos 11 partidos, de los que ganaron 10.
El largo camino universitario
Su salida fue el Arizona Western College, un junior college en Yuma. En tres temporadas batió el récord de rebotes de la NJCAA (870) y fue dos veces All-American de la categoría. Firmó con St. John’s, pero la llegada de Rick Pitino al banquillo le dejó sin sitio, y acabó en UAB. En Birmingham ganó dos veces el premio al Mejor Defensor de la AAC y en su segundo año lideró la NCAA en dobles-dobles (26).
Ya con fama de pívot móvil y polivalente, era uno de los nombres más cotizados del portal de transferencias. Se presentó al Draft de 2025, donde se le proyectaba en el final de la primera ronda, pero se retiró para jugar un último año en Michigan. Fue la decisión de su carrera: Jugador del Año del Big Ten, primer quinteto All-American, un triple ganador a falta de 0,4 segundos ante Wisconsin en las semifinales del torneo de la conferencia y, en abril, el título nacional tras derrotar a UConn (69-63).
Un estilo que encaja en los Warriors
Con 2,06 metros y más de 109 kilos, Lendeborg no es un atleta explosivo para el estándar NBA, pero compensa con fuerza, lectura de juego y una mano cada vez más fiable desde el exterior. Kerr lo resumió tras el partido de Denver: “Es fuerte como un buey y tiene talento”. “Va a ser un jugador que cierre partidos”, añadió. Ese partido cerró los últimos minutos con Curry y Green en el banquillo.
También destaca fuera de la pista. En sus primeras ruedas de prensa ha criticado sin rodeos los “flops” y la búsqueda de faltas en la liga, y se ha llevado a su madre a vivir a California. Cuando fue elegido en el Draft, ella estaba en tratamiento contra un cáncer, y él suele recordar que su insistencia es la razón de que esté donde está.