Alberto Herreros: la certeza en la muñeca
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Alberto Herreros: la certeza en la muñeca

Alberto Herreros asoma en el primer equipo de Estudiantes con 19 años en 1988/89. Son minutos de aprendizaje y un primer registro de 5,5 puntos y 1,3 rebotes que sirven para ubicarse. En 1989/90 sube un peldaño hasta 10,5 y 2,5, y en 1990/91 se instala como referencia con 13,6 y 3,4: el equipo empieza a vivir de su salida de bloqueos y de su tiro limpio.

El salto llega en 1991/92: Herreros firma 19,1 puntos y 3,3 rebotes y, sobre todo, levanta la Copa con Estudiantes. La temporada siguiente, 1992/93, mantiene el listón anotador en 19,1 y 2,3, confirmando que su producción no es un pico aislado. En 1993/94 ajusta volumen —17,0 y 2,5— sin perder peso competitivo.

La plenitud con el Ramiro se escribe en dos cursos consecutivos. 1994/95 le ve en 20,6 y 3,0 y 1995/96 en 20,2 y 3,0: dos años de tirador total, con partidos que se inclinan por la vía de su puntería. Ese caudal lo reclama el Real Madrid.

En 1996/97, ya de blanco, su impacto llega con título: Recopa en una temporada de 14,0 puntos y 2,0 rebotes. 1997/98 estabiliza su rol con 13,0 y 2,2, y en 1998/99 vuelve a elevar la voz: 17,9 y 2,8 y una plata europea que reconoce su peso en el escenario continental.

El 1999/00 culmina en casa: Liga para el Real Madrid con un Herreros en 16,1 puntos y 3,6 rebotes, firma de líder ofensivo en la competición doméstica. Después ajusta volumen y mantiene utilidad: 2000/01 (11,8 y 2,8) y 2001/02 (12,7 y 2,5), siempre presente en los tramos que deciden.

En 2002/03 reaparece en cifras con 13,7 y 2,5 y añade otra plata europea a su hoja de servicio. 2003/04 se mueve en 12,4 y 3,2, sosteniendo la fiabilidad habitual. El cierre llega en 2004/05: a los 36 años, 8,8 y 1,8 y una Liga más que clausura la carrera con el mismo sello con el que la construyó: cuando el partido pedía una canasta limpia, el balón lo encontraba.

El balance, tal cual tus datos: 2 Ligas españolas, 1 Copa española, 1 Recopa y 2 platas europeas. La historia, curso a curso, va de un tirador que crece, sostiene y gana.