Riccardo Pittis, oficio ganador
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Riccardo Pittis, oficio ganador

Pittis aprendió a competir antes que a anotar. Adolescente en el Olimpia Milano, se curte entre veteranos y títulos: liga y copa como paisaje habitual mientras su rol crece. 

A finales de los 80 pasa de promesa a protagonista: de los 9,2 pts en 1988/89 a los 12,6 del 89/90, hasta su pico milanista en 1990/91 (15,2 pts, 6,5 reb) y un curso gemelo en 1991/92 (15,3 y 6,1). No era ruido, era fiabilidad: cuando el partido pedía puntos, respondía; cuando pedía pausa, elegía bien. La etapa se cierra con 1992/93 (15,3 y 5,8) y la Korac, síntesis de liderazgo sereno.

El salto a Benetton Treviso no cambia la esencia, la perfecciona. Desde el inicio sostiene producción y trofeos: 1993/94 (13,6 y 4,8, copa) y 1994/95 (13,9 y 4,8, copa). 

Luego ajusta volumen sin perder impacto colectivo: 1995/96 (12,7 y 4,8) y 1996/97 (10,3 y 5,6, liga), con ese perfil de alero que hace mejor a cualquier quinteto: un corte a tiempo, un extra-pass, una ayuda defensiva. 

En el tramo final alterna oficio y resultados: 1998/99 (6,6 y 4,1, Recopa), 1999/00 (9,4 y 5,4, copa) y un cierre aún productivo en 2000/01 (11,8 y 6,3), antes de coronar con ligas en 2001/02 y 2002/03 y la copa 2003/04 ya con 36 años.

Con la selección, su papel tuvo el mismo acento: competitividad sostenida y dos platas europeas, presencia fiable en los días grandes.

El palmarés lo enmarca: 7 ligas italianas, 7 copas italianas, 2 Copas de Europa, 1 Recopa, 1 Korac

El retrato lo completa su manera de ganar: decisiones limpias, lectura superior y la constancia de quien entiende que el baloncesto también se decide en los pequeños detalles.