Memphis necesitaba una reacción urgente y la encontró con una exhibición que rozó lo perfecto. Los Grizzlies encadenaron una actuación dominante en ambos lados de la pista y aplastaron a unos Sacramento Kings que continúan en caída libre, firmando su octava derrota consecutiva, todas ellas por dobles dígitos. El marcador final, 137-96, dejó clara la diferencia entre un equipo que recuperó energía y otro que no encuentra freno a su desplome.
La noche tuvo un dueño claro: Santi Aldama, que brilló como referencia ofensiva con 29 puntos, castigando una y otra vez una defensa incapaz de ajustar. A su lado surgió Jock Landale, decisivo en la pintura y autor de 21 puntos, mientras que Cedric Coward añadió 19 y Zach Edey cerró el pulso interior con 16 puntos. El dominio conjunto de Landale y Edey fue prácticamente absoluto: en la primera mitad solo fallaron uno de sus 13 tiros, una superioridad que abrió la brecha inicial del partido.
El despliegue colectivo de Memphis quedó reflejado en otro dato histórico: 42 asistencias, un nuevo récord de la franquicia. En ese apartado destacó Vince Williams, que firmó 15 pases de canasta, la mejor marca de su carrera, y contribuyó a que el ataque local rodara con una fluidez que Sacramento jamás pudo igualar.
En el lado visitante, Zach LaVine fue la única fuente constante de anotación. Terminó con 26 puntos (10 de 17 en tiros), mientras que Maxine Raynaud aportó 12 y tanto Russell Westbrook como Keegan Murray —este último debutando por fin esta temporada tras su lesión en el pulgar— sumaron 11 puntos cada uno. Ni siquiera esas pequeñas aportaciones cambiaron el guion: Sacramento nunca tuvo opción.
La frustración del equipo californiano se acentuó incluso antes del salto inicial. El club anunció que las pruebas realizadas a Domantas Sabonis confirmaron un desgarro parcial de menisco en la rodilla izquierda, lesión sufrida en la derrota del domingo ante San Antonio. El pívot será reevaluado en tres o cuatro semanas, un golpe que deja aún más debilitado un interior que ya venía sufriendo.
Memphis explotó esa ausencia desde el primer minuto. Con espacio y confianza, los Grizzlies se fueron despegando hasta colocar un 75-47 al descanso, su mejor registro ofensivo en una primera mitad esta temporada, y alcanzaron el final del tercer cuarto con un aplastante 113-76 que convirtió el último periodo en un mero trámite.
La crisis en Sacramento no deja de profundizarse: cuatro de sus ocho derrotas consecutivas han llegado por 27 o más puntos, y la de este jueves supuso la peor paliza del curso, con 41 puntos de diferencia. Memphis, por su parte, rompe una racha de cinco derrotas seguidas y encuentra un respiro que necesitaba con urgencia.