El Barça volvió a presentarse como un equipo transformado bajo Xavi Pascual y lo hizo en uno de los escenarios más hostiles de la EuroLeague: el Aleksandar Nikolić Hall. Allí, los blaugranas firmaron un 89-79 que no solo prolonga su racha desde el cambio en el banquillo, sino que además rompe el invicto casero de Saša Obradović al frente de Crvena Zvezda.
El inicio marcó el tono: Barcelona se adueñó del ritmo desde la primera posesión, obligando al conjunto serbio a perseguirles durante toda la noche. Hubo momentos de rebelión local —sobre todo cuando, mediado el tercer cuarto, el marcador se estrechó hasta un 55-55 que hizo vibrar a la grada—, pero el intento de remontada nunca llegó a cristalizar.
Ahí emergieron los roles decisivos del encuentro. Will Clyburn, referencia visitante, firmó 22 puntos que sostuvieron al Barça cuando la temperatura subió. Dario Brizuela, eléctrico y oportuno, desactivó el conato de reacción local con 17 tantos, incluidos triple tras triple cuando Zvezda había alcanzado el empate. Y Tornike Shengelia completó el trípode ofensivo con 15 puntos fundamentales para mantener el pulso.
En el lado serbio, Cody Miller-McIntyre trató de cargar con la réplica y cerró la noche con 19 puntos, mientras que Chima Moneke, sorprendentemente apagado, solo pudo aportar un punto.
Belgrado asistió así a un hito inesperado: desde la llegada de Obradović, nadie había ganado en esa cancha, salvo Olimpia Milano, aunque aquel triunfo se produjo con Ioannis Sfairopoulos en el banquillo rojo-blanco. Este Barça, sin embargo, no solo resistió el ambiente sino que apagó cada oleada local con temple y puntería.
El tramo final fue una cuestión de control emocional. Zvezda perdió impulso tras el acierto de Brizuela y nunca encontró la energía para reengancharse. Barcelona, mientras tanto, selló su segunda victoria este curso en Belgrado —ya había derrotado a Partizan— y confirmó el salto competitivo de su era Pascual.
Ambos equipos cierran esta ronda con balance idéntico, 9-5, pero las sensaciones dejan lecturas distintas: Zvezda tendrá que recomponerse para un derbi feroz ante Partizan, mientras que Barcelona recibirá a Olympiacos con la confianza de quien ha empezado a hacer rutina lo que antes parecía excepción.