Valencia Basket voltea el OAKA y firma una victoria de prestigio ante Panathinaikos, 79-89
Atenas volvió a demostrar que nada es seguro en la EuroLeague. Panathinaikos llegaba lanzado, con cuatro triunfos seguidos, pero Valencia Basket encontró el modo de romper ese ritmo y se llevó un 79-89 tan trabajado como revelador de su crecimiento competitivo.
El encuentro arrancó bajo dominio local, con el equipo de Ergin Ataman imponiendo su perímetro. Kostas Sloukas (12 puntos), Kendrick Nunn (23) y TJ Shorts (19) asumieron la responsabilidad ofensiva, cargando con más de la mitad de los puntos griegos y manteniendo a los suyos al frente al descanso (44-38).
Sin embargo, el guion cambió tras el intermedio. Valencia ajustó ritmo, estiró la pista y convirtió cada posesión en una carrera contra reloj para la defensa helena. Hasta 41 triples intentados —una declaración de principios más que una estadística— forzaron a Panathinaikos a jugar sin red, y ahí empezó a fraguarse la ruptura.
La identidad coral de los taronja volvió a ser determinante, pero la figura del partido tuvo nombre propio: Darius Thompson, autor de 19 puntos, 8 rebotes y 6 asistencias, una producción total que marcó el pulso del choque.
El momento decisivo llegó en el último cuarto, cuando un parcial de 10-2 dio a Valencia su primera renta de dobles dígitos. Desde ahí, administró el partido con madurez y no dejó que Atenas encontrase respuesta.
Con este triunfo, Valencia Basket y Panathinaikos comparten ahora idéntico balance (9-5), pero las sensaciones tienen dueño claro: los españoles salieron del OAKA con una victoria que refuerza su candidatura y recuerda a cualquiera que subestime a los de la Fonteta que sigue siendo un error demasiado costoso.