En una tarde cargada de emoción y tensión, Baskonia logró escapar del Palacio de los Deportes con una victoria tan valiosa como sufrida (80-83). El conjunto vitoriano sobrevivió al empuje final de un Coviran Granada que rozó la remontada y que, pese a su enorme esfuerzo, no pudo evitar caer a posiciones de descenso.
El partido comenzó equilibrado, con Valtonen y Diallo marcando el ritmo en los primeros intercambios. Baskonia, más acertado desde el perímetro, tomó el control gracias a la energía de Nowell y Hankins, y alcanzó una primera renta importante (13-22). El Coviran respondió con carácter, pero el acierto exterior de Luwawu-Cabarrot permitió a los visitantes cerrar el primer cuarto con ventaja (21-30).
En el segundo acto, los de Paolo Galbiati llegaron a ponerse catorce arriba tras un triple de Frisch. Sin embargo, el encuentro cambió de tono con una discutida falta en ataque señalada a Bozic y una técnica al técnico Ramón Díaz, que encendieron al público granadino. A partir de ahí, el Coviran se creció: Kljajic y Rousselle lideraron un parcial que recortó la diferencia a solo seis puntos antes del descanso (39-45).
El tercer cuarto fue un ejercicio de resistencia y fe del equipo local. Bozic tiró de talento y agresividad para empatar el encuentro (52-52), y el Coviran se adelantó por primera vez tras un triple de Rousselle (57-54). Baskonia, sin embargo, no perdió la compostura: Sedekerskis y Luwawu-Cabarrot respondieron con acierto para devolver el mando antes del último cuarto (60-62).
El tramo final fue una batalla de nervios. Diallo sostuvo al conjunto vitoriano en los momentos más delicados, mientras Granada, espoleado por su afición, se mantuvo a tiro con un triple de Thomas (72-72). Bozic devolvió la esperanza a los locales, pero un 2+1 de Diakité y la frialdad de Luwawu-Cabarrot desde la línea de tiros libres inclinaron la balanza.
Con 80-81 en el marcador, Hankins falló una acción clara bajo el aro y Thomas erró el triple del empate en la última posesión. Baskonia, sin brillo pero con temple, consiguió así su segunda victoria consecutiva en la Liga Endesa. El Coviran Granada, en cambio, volvió a caer con la cabeza alta, en un partido que confirmó que el espíritu de su equipo sigue muy vivo pese a los resultados.