Luka firma 43 puntos en su estreno angelino, pero la ausencia de LeBron pesa en el inicio de temporada
El nuevo curso de la NBA arrancó en Los Ángeles con un duelo cargado de simbolismo: los Lakers, sin LeBron James por primera vez en una apertura de temporada en sus 23 años de carrera, recibían a los Golden State Warriors. Y el estreno no fue el soñado para el equipo angelino, que cayó 119-109 pese a la exhibición de Luka Doncic, autor de 43 puntos, 12 rebotes y 9 asistencias.
LeBron, afectado por una ciática que lo mantendrá fuera hasta mediados de noviembre, observó desde el banquillo cómo su nuevo compañero intentaba sostener al equipo casi en solitario. Doncic, dominante en la anotación pero errático desde el perímetro (2/10 en triples), firmó su 47.º encuentro con al menos 40 puntos en la NBA, aunque no bastó para evitar la novena derrota de los Lakers en los últimos diez estrenos de temporada.
Enfrente, Jimmy Butler brilló con 31 puntos, todos de puro oficio, y Stephen Curry aportó 23, con tres triples y una canasta decisiva en el último minuto para sentenciar el choque. Butler no falló un solo tiro libre (16/16), y Jonathan Kuminga (17 puntos) y Buddy Hield (cinco triples) completaron una actuación coral del equipo de Steve Kerr, que empezó su campaña con ritmo, equilibrio y carácter competitivo.
Los Warriors rompieron el partido en la reanudación con un parcial de 19-4 que les dio una ventaja de 17 puntos. Los Lakers reaccionaron en el último cuarto gracias a Austin Reaves (26 puntos, 13 en el último periodo), pero un triple de Draymond Green —quien había recibido una técnica desde el banquillo— frenó cualquier intento de remontada.
En su debut con los Lakers, Deandre Ayton aportó 10 puntos y 6 rebotes, mientras Marcus Smart sumó 9 en su estreno oficial. En el otro bando, Al Horford vivió su primera noche como Warrior con cinco puntos, incluyendo un triple en su primer lanzamiento de la temporada, inaugurando así su 19.ª campaña en la NBA.
Sin LeBron y con Doncic cargando con todo el peso ofensivo, los Lakers mostraron destellos de lo que pueden llegar a ser, pero también la realidad de un equipo aún en construcción. Golden State, en cambio, arrancó con paso firme y con un mensaje claro: siguen siendo un rival peligroso en el Oeste.