Una noche perfecta en Oklahoma: anillos, ovaciones y una victoria de infarto ante Durant y los Rockets (125-124)
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Una noche perfecta en Oklahoma: anillos, ovaciones y una victoria de infarto ante Durant y los Rockets (125-124)

Los Thunder celebran su título con una velada para el recuerdo: Shai Gilgeous-Alexander decide en la segunda prórroga ante un Houston combativo y un Durant abucheado

Oklahoma City no podía pedir un estreno más emocionante. La velada arrancó con la ceremonia de entrega de anillos y el estandarte de campeones ondeando en el Paycom Center, pero terminó con el público al borde del infarto, celebrando una victoria por 125-124 ante los Houston Rockets tras dos prórrogas y una última acción digna de guion cinematográfico.

Shai Gilgeous-Alexander, vigente MVP y referente absoluto de los Thunder, apenas llevaba cinco puntos al descanso, pero acabó la noche con 35 y los dos tiros libres decisivos a 2,3 segundos del final. Enfrente, Kevin Durant, recibido con una lluvia de abucheos en su regreso a la que fue su casa, firmó 23 puntos y 9 rebotes en su primer encuentro con Houston, pero se marchó eliminado tras cometer la falta sobre Shai que decidió el partido. El público rugió al verle abandonar la pista, recordando aquella traumática marcha a Golden State en 2016 que aún no cicatriza en Oklahoma.

El encuentro tuvo de todo. Chet Holmgren brilló con 28 puntos y 7 rebotes, mientras el novato Ajay Mitchell sorprendió con 16 puntos, incluyendo una jugada de cuatro tantos justo antes del descanso. Los Thunder no contaron con Jalen Williams, aún en proceso de recuperación tras operarse de la muñeca, aunque el técnico Mark Daigneault confirmó que su evolución “va por buen camino”.

En los Rockets, el gran protagonista fue Alperen Sengun, que se fue hasta 39 puntos, 11 rebotes y 7 asistencias, con cinco triples, su récord personal. Houston tuvo la victoria en la mano varias veces: en el tiempo reglamentario, donde un tiro de Gilgeous-Alexander forzó la prórroga (104-104), y en la primera prolongación, cuando Durant pidió un tiempo muerto inexistente con el partido empatado. Los árbitros no lo advirtieron, el juego siguió, y el drama se extendió hasta un segundo tiempo extra en el que los Thunder acabaron imponiendo su carácter.

Entre anillos, recuerdos y emociones cruzadas, Oklahoma City inició la defensa de su campeonato con una victoria que lo tuvo todo: épica, tensión, redención y una afición entregada que volvió a vibrar con su equipo campeón.