Denver desborda a Phoenix desde el perímetro: Jokic y Murray lideran un triunfo incontestable (130-112)
En Phoenix, los Denver Nuggets recuperaron su pulso ofensivo más demoledor y firmaron una de sus actuaciones exteriores más precisas de la temporada. Con Nikola Jokic al mando —26 puntos, 10 asistencias y nueve rebotes sin fallo en el tiro (7/7)— y Jamal Murray acompañando con otros 24 tantos, el vigente campeón impuso un ritmo ofensivo inabordable para unos Suns que acabaron cediendo 130-112.
La noche tuvo un punto común de principio a fin: Denver no dejó de castigar desde el triple. Los Nuggets convirtieron 22 de sus 38 intentos (57,9%), repartidos de forma casi quirúrgica: 10 durante la primera mitad y 12 más tras el descanso. Tim Hardaway Jr. encarnó esa inspiración perimetral con 23 puntos desde el banquillo y un notable 7 de 11 desde larga distancia, convirtiéndose en uno de los motores ofensivos del encuentro.
El plan de los Nuggets tomó velocidad en el tercer cuarto, donde encadenaron ocho triples que estiraron la ventaja hasta un 96-85 antes del periodo final. Phoenix amagó con la reacción al reducir la distancia a nueve al inicio del último cuarto, pero el intento apenas duró unos segundos: Denver respondió con un parcial de 12-0 que devolvió el control absoluto (110-89) y apagó cualquier esperanza local.
El triunfo sirvió también como respuesta inmediata a la derrota de la noche anterior ante los Spurs. En cambio, los Suns atraviesan un tramo más irregular, con tres derrotas en sus últimos cuatro partidos.
Phoenix sostuvo el ritmo durante gran parte del encuentro gracias a Dillon Brooks, autor de 27 puntos con un sólido 10 de 18 en tiros, y a Devin Booker, que sumó 24 apoyándose en un espectacular 14 de 15 desde la línea de personal. Brooks ya acumulaba 19 puntos al descanso, donde Denver se marchó por delante (63-60) tras un festival exterior del 62,5% (10/16) y con Jokic (18) y Hardaway (17) ya plenamente enchufados.
La noche dejó también la reaparición de Grayson Allen, ausente más de dos semanas por un golpe en el cuádriceps. El escolta firmó 10 puntos en su regreso.
Denver cerró así un triunfo de autoridad, guiado por una puntería exterior imparable y por otro ejercicio de control de Jokic, que apenas necesitó minutos en el cuarto final para dejar la victoria encarrilada mucho antes de la bocina.