Los Lakers tuvieron que resistir hasta la última posesión para llevarse un triunfo trabajadísimo en Salt Lake City. En una noche marcada por el regreso de LeBron James a la carretera en su primera salida del curso, fue Luka Doncic quien asumió el mando competitivo. El esloveno firmó 33 puntos y 11 rebotes y sostuvo a Los Ángeles en los momentos más tensos de un 108-106 que se decidió por centímetros.
Para James, todavía poniéndose al día tras perderse el training camp y los primeros 14 partidos por una ciática, el partido suponía un nuevo examen. Respondió con 17 puntos, ocho asistencias y seis rebotes en 34 minutos, atacando la transición y finalizando con potencia en el aro. El martes anterior, también ante Utah, ya había dejado una línea de 11 puntos y 12 asistencias en el estreno de su 23ª temporada.
El duelo ofreció un guion cambiante desde el inicio. Ninguno de los dos equipos estiró ventajas de doble dígito hasta el tramo final, cuando los Lakers —que habían dominado hasta entonces su máximo con 67-58— encadenaron un 13-0 coronado por un triple de Doncic a falta de 6:06 para levantar un 98-85 que parecía encarrilar el triunfo. Pero Utah se rebeló.
El responsable principal de esa remontada fue Lauri Markkanen, que anotó 12 de sus 20 puntos en el último cuarto y lideró un parcial 17-5 que dejó todo en el aire: 107-106 tras su triple. Doncic, en la siguiente acción, solo convirtió uno de sus dos tiros libres, lo que mantuvo a los Jazz con vida.
Y en la última posesión llegó el suspense final. Keyonte George, que había completado un partido sobresaliente con 27 puntos y ocho asistencias, lanzó un tiro muy punteado desde la esquina. El balón tocó el aro… y salió justo antes de la bocina. La reacción tardía de Utah se quedó a un suspiro.
Los Lakers, que firman un 12-4 tras encadenar su cuarta victoria consecutiva, encontraron producción clave en Austin Reaves (22 puntos) y Rui Hachimura (13). Además, hubo un guiño estadístico inesperado: Maxi Kleber, que apenas sumó una canasta, convirtió precisamente su campo anotado número 1.000 en la NBA, un mate que valió oro para situar el 107-101 a 1:21 del final, el último tiro de campo de Los Ángeles en el partido.
Utah, ahora con 5-11, dio otra imagen diferente a la derrota de mitad de semana (140-126 tras ir por delante al descanso), pero volvió a quedarse corto. Por el camino, además, perdió a Deandre Ayton, que solo disputó 13 minutos antes de retirarse por una contusión en la rodilla.
En un cierre de pulsaciones elevadas, Los Ángeles sobrevivió. Y si algo dejó claro la noche, es que la combinación de un Doncic dominante y un James recuperando sensaciones basta para resolver partidos que llegan con todo abierto hasta el último segundo.