El Betis pierde en Madrid y desciende a LEB Oro (79-77)

Se acabó. No hubo milagro en Madrid, y como tampoco el Covirán Granada falló en casa contra el Joventut (73-62), el Real Betis Baloncesto confirmó su descenso a la LEB Oro, la segunda categoría del baloncesto español, donde ya militó en la campaña 2017-2018. El conjunto de Casimiro no hizo un mal partido en el WiZink Center, e incluso ganaba por siete a menos de dos minutos para el final, pero un parcial de 9-0 con Williams-Goss de protagonista acabó con sus opciones en plena remontada del Covirán, que se queda finalmente en la Liga Endesa. Al Betis, en realidad, se le fue casi toda la vida en la derrota contra los nazaríes en San Pablo del pasado 13 de mayo

Lo mejor que puede decirse del primer tiempo del Betis Baloncesto es que trató de competirle de igual a igual al Real Madrid y que se rehízo de una puesta en escena que pintaba a drama absoluto. Le pesaron los nervios al equipo, la responsabilidad del momento, quizá la púrpura del escenario y del rival tras un pasillo al campeón de Europa que duró unos cinco minutos.

Menudo trago para quien se está jugando la vida. Chus Mateo colocó en el quinteto a Tavares, que siembra el terror, pero apenas duró cinco minutos en la pista. Con el caboverdiano, el Real Madrid dominó con autoridad, sin despeinarse, hasta el 10-2.

A partir de esa primera sacudida reaccionó el conjunto verdiblanco, que no había arrancado el motor. Claro que al ritmo de Pargo era poco menos que imposible. Con el ingreso de Cvetkovic y Pasecniks como punto final del ataque mejoró sustancialmente el equipo, trabajando como la hormiguita, con paciencia, posesión a posesión, punto a punto, sin desmayarse.

Negado en el triple, el gran lastre bético en el primer periodo (3/16, 18 por ciento), en el bloqueo y continuación del serbio con el poste letón encontró una vía de agua en la defensa blanca para anudarse al encuentro. Y competirlo.

En defensa le costaba más al Betis y encajó 24 puntos al cierre del primer segmento ante un Madrid, por momentos, al trote, casi al ralentí, con la gasolina justa pero el ánimo a tope, llevado por la inercia del campeón.

Sin Tavares en la cancha, el campeón continental lo apostó todo al triple y, afortunadamente para los intereses verdiblancos, se encasquilló. Acertaron Hezonja y Causeur, pero el flujo anotador se redujo bastante y eso permitió que el Betis no le perdiera la pista en ningún momento. Y eso que Bertans no acertaba, tampoco BJ Johnson ni Pargo, muy desenfocado, sin muñeca ni compás para manejar al equipo.

El que mejor lo pilotó fue Cvetkovic en un parejo segundo cuarto que se apuntó la tropa de Casimiro (14-19). Luchó sin tregua, con paciencia, hasta que se puso por delante por medio de Pasecniks, máximo anotador al intermedio, aunque Hezonja lo equilibrase en la última jugada (38-38). Tenía que apretar mucho más el Betis y esperar a que el Real Madrid no subiera demasiado las revoluciones.

Tavares salió de nuevo en el quinteto madridista y Casimiro le dio de nuevo los trastos en la dirección a Cvetkovic acompañado de Montero, otro que no había entrado en calor y al que el equipo necesitaba urgentemente. A sus puntos, se entiende. Tavares infundía miedo, alejando al Betis del aro, obligándolo al triple o al tiro de media distancia. Así llevaba todo el partido, en realidad, salvo cuando Pasecniks estuvo en pista, pero no es lo mismo atacar al Madrid con el gigante caboverdiano activado.

La sequía bética duró tres minutos hasta que Montero, en una transición, se armó de valor para entrar hasta dentro y sacarle la adicional a Tavares (42-41). Era un día para ser valientes. Ya no había nada que guardarse. Nada. Y nadie entiende eso mejor que Montero. Un triple puso dos arriba al conjunto verdiblanco (42-44). El Madrid no carburaba, no metía, mientras Tavares se adueñaba del rebote para darle a su equipo segundas oportunidades. Una tras otra. Tyson asestaba de tres, Yabusele casi lo igualaba (46-47) y Montero repetía de tres (46-50). Todo el Betis contra Tavares, al que esta vez no sentaba Chus Mateo.

Montero sumaba (48-52) y Tyson Pérez también (50-55), montando una sociedad de alta productividad. El porcentaje exterior subía y el Betis seguía vivo en el partido, que no se desmelenaba. Y esto, aparentemente, jugaba a su favor. Un dos más de uno de Tyson protestado por Chus Mateo y revisado en vídeo estiró la renta al 52-58. Un tesoro. Pargo al fin se animaba (53-60), a Montero le hacía la corbata un triple y Llull se llevaba la técnica por colar una mandarina cuando ya la jugada estaba anulada, por falta verdiblanca, a 3,7 segundos del cierre del tercer parcial. A diez minutos del final, cuatro de ventaja para los forasteros (57-61). En Granada empataban nazaríes y verdinegros (52-52).

Pargo, Montero, Bertans, Tyson y Pasecniks iniciaron el último periodo. Pasecniks elevaba a seis (57-63) y Tyson mantenía la distancia de seguridad (60-65) cuando Causeur comenzaba a tomar galones en el Real Madrid. Monopolizaba el juego el francés ante la permisiva defensa de Montero que enfadaba a Casimiro. El Real estaba haciendo la famosa táctica del conejo, como la bautizó Manel Comas: estar al acecho para pegar el zarpazo al final. Chus Mateo iba ya con todo: Llull, Yabusele y Tavares a pista, por si alguien dudaba de las intenciones de los blancos. Tyson se multiplicaba en el rebote (17+13 a esas alturas) pero a su trabajo de pico y pala en los tableros no le daban brillo sus compañeros. Perdía fuelle el Betis, que se atascaba.

A cinco minutos… tiempo muerto de televisión (68-69). Y el Covirán ya ganaba por cinco. Todo se iba a decidir en el WiZink. Montero acertaba una bombita (68-72) ante un Madrid con un quinteto súper titular, Cvetkovic clavaba un triple desde la esquina derecha tras rebote salvaje defensivo de BJ Johnson (70-75) y Montero picaba de nuevo (70-77). Dos minutos. Dos minutos para la vida o la muerte. Cvetkovic lanzó una pedrada a tablero, Willians-Goss igualaba a 40 segundos (77-77) y el base americano le puso los últimos clavos al ataúd del Betis (79-77). Parcial de 9-0 en el momento clave. Porque hubo un tiempo muerto y Casimiro dibujó algo, pero Jean Montero se obcecó y la jugó en un triple a la desesperada punteado por Williams-Goss que condenó al Betis a la LEB Oro.

fuente: abc.es · f: efe/daniel gónzalez

Total
0
Shares
Deja una respuesta
Artículo Anterior

El Barça cicatriza parte de sus heridas a costa de un frágil UCAM Murcia (86-57)

Siguiente Artículo

El Covirán Granada seguirá un año más en ACB (73-62)

Artículos Relacionados
Artículos Relacionados