El equipo de Diego Epifanio se impuso en un duelo muy igualado gracias a su juego colectivo y a la serenidad en los minutos decisivos
El Monbus Obradoiro sigue lanzado. El conjunto de Diego Epifanio encadenó su quinta victoria consecutiva tras imponerse en el Palacio de los Deportes de Oviedo a un combativo Alimerka Oviedo que vendió cara la derrota. El triunfo, trabajado y maduro, confirma la evolución del equipo santiagués, que mostró su versión más coral con seis jugadores anotando nueve o más puntos.
El Obra arrancó con fuerza, imponiendo su defensa y marcando el ritmo desde el inicio. En poco más de dos minutos, los gallegos firmaron un parcial de 0-10 que obligó al técnico local a pedir tiempo muerto. Los asturianos reaccionaron, pero el conjunto de Epi mantuvo la calma y cerró el primer cuarto con ventaja (20-27), tras un arranque donde el control defensivo y la paciencia fueron clave.
El segundo periodo se jugó a otro ritmo. Las defensas endurecieron el duelo y el marcador avanzó con cuentagotas. Obradoiro trató de abrir brecha, pero Oviedo aprovechó las rotaciones visitantes para apretar atrás y reducir la diferencia hasta el 37-40 con el que se llegó al descanso.
La igualdad se mantuvo tras el paso por vestuarios. Los locales llegaron a ponerse a un solo punto (41-42), pero Dos Anjos rompió la sequía gallega y, poco después, Westermann encadenó dos triples que devolvieron aire a los suyos. Con otro acierto exterior de Barcello, los compostelanos alcanzaron su máxima renta (46-56). Sin embargo, Oviedo no bajó los brazos: aprovechó su dominio en el rebote y los tiros libres para cerrar el tercer cuarto a solo un punto (57-58).
El último acto fue un intercambio de golpes. Hermanson adelantó a los locales (59-58), pero Obradoiro respondió con un parcial liderado por Brito y el propio Westermann para recuperar la iniciativa. El conjunto ovetense apretó hasta igualar el marcador (64-64) a falta de seis minutos, pero entonces emergió la madurez del Obra: cabeza fría, buena circulación y solidez defensiva para volver a escaparse en el tramo final.
Con los gallegos más acertados en la toma de decisiones, el encuentro se resolvió en favor de un Obradoiro que supo sufrir y que mantuvo la calma hasta el final. Un triple de Westermann, los puntos de Brito y la serenidad colectiva sellaron un nuevo triunfo que refuerza la confianza del equipo.