España firma una noche arrolladora y pasa por encima de Georgia en Tenerife (90-61)
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España firma una noche arrolladora y pasa por encima de Georgia en Tenerife (90-61)

España terminó la Ventana con un partido que tuvo poco de trámite y mucho de declaración. En el Santiago Martín apareció una Selección rotunda, con ritmo, con ideas y con una cohesión que hacía tiempo no exhibía. Y enfrente estaba precisamente la Georgia que la había frenado en el EuroBasket. Esta vez no hubo equilibrio posible: 90-61 y sensación de dominio absoluto de principio a fin.

El impulso inicial lo marcó Santi Yusta, autor de 17 puntos y figura constante en cada racha ofensiva. A su alrededor, el equipo fluyó con naturalidad: Almansa aportó energía y producción cerca del aro (12), Alberto Díaz imprimió ese punto de agresividad que cambia partidos (9) y Francis Alonso, entrando desde atrás, remató la noche con una aparición eléctrica que alcanzó los 10 puntos. Georgia, mucho más apagada que en Limasol, apenas pudo sostenerse con los 10 tantos de Shengelia y los 8 de un Shermadini que disputaba su último encuentro con la selección.

Y eso que el arranque fue adverso. Georgia entró con una marcha más, tirando de la buena dirección de Andronikashvili y de una intensidad que España tardó unos minutos en igualar. Las ventajas visitantes llegaron a los nueve puntos (11-20) y por momentos regresaron fantasmas conocidos. El equipo respiró cuando Lluís Costa tomó los mandos y estabilizó el ritmo, permitiendo que el primer cuarto se cerrara con un 19-22 que dejaba el partido vivo… pero también con la preocupación de ver a Osobor retirándose lesionado sin poder apoyar la pierna.

El segundo cuarto cambió el guion por completo. Almansa se adueñó de la zona, Busquets castigó desde lejos con dos triples punzantes y Paulí encontró autopistas para correr. España, ahora sí, marcaba el compás: rebote asegurado, ritmo alto y decisiones rápidas. Yusta, incansable, cerró el periodo estirando la ventaja hasta completar un parcial de 28-11 que disparó la distancia al descanso (47-33).

A partir de ahí, el control fue total. El tercer cuarto tuvo como protagonista a Alberto Díaz, que ofreció una de esas secuencias que desarman a cualquier rival: robos, triples, presión, cambios de ritmo… El Unicaja aparece poco en las estadísticas, pero mucho en la ejecución, y España lo agradeció. Las transiciones se convirtieron en pequeños destellos de espectáculo, incluida una acción coral culminada por Paulí y Salvó que levantó al pabellón. Con 70-46 se entró al último cuarto, donde ya solo quedaba gestionar la diferencia.

El tramo final sirvió para que Francis Alonso ampliara la fiesta con una ráfaga anotadora y para que la afición de Tenerife disfrutara con calma de una Selección reconocible: intensa, agresiva, solidaria en ataque y segura atrás. España se marcha invicta de la Ventana.