El baloncesto ha perdido a una de sus figuras más emblemáticas. Lenny Wilkens, tres veces miembro del Basketball Hall of Fame —como jugador, entrenador y asistente del mítico Dream Team de 1992—, falleció a los 88 años, rodeado de su familia. La noticia fue confirmada este domingo por sus allegados, que no especificaron la causa del deceso.
Wilkens fue mucho más que un nombre ilustre en la historia de la NBA. Fue un pionero, un líder sereno y un referente de integridad dentro y fuera de la pista. Su legado es inmenso: 9 veces All-Star como jugador, entrenador campeón de la NBA con los Seattle SuperSonics en 1979, doble campeón olímpico y el primer técnico en alcanzar las 1.000 victorias en la liga. Dirigió 2.487 partidos, cifra que todavía hoy permanece como récord absoluto.
Nacido en Nueva York el 28 de octubre de 1937, Wilkens forjó su carácter en los playgrounds de Brooklyn y se convirtió en estrella en Providence College antes de ser elegido en el sexto puesto del Draft de 1960 por los St. Louis Hawks. En sus 15 temporadas como jugador también vistió las camisetas de Seattle, Cleveland y Portland, destacando por su inteligencia, capacidad de mando y consistencia: anotó en dobles dígitos en todas las temporadas menos una y fue dos veces líder de la liga en asistencias.
Su llegada a los SuperSonics en 1968 marcó el inicio de una relación inseparable con la ciudad. Allí, además de brillar en la pista, inició su carrera como entrenador-jugador, un rol que definió su visión táctica y su estilo calmado pero exigente. Más tarde dirigiría a Cleveland, Atlanta, Toronto, Portland y New York, siendo elegido Entrenador del Año en 1994 con los Hawks.
Wilkens también dejó huella en el baloncesto internacional. Fue asistente del Dream Team de 1992 y entrenador principal del equipo estadounidense que ganó el oro olímpico en Atlanta 1996. A su paso por el banquillo acumuló 1.332 triunfos, cifra superada únicamente por Don Nelson y Gregg Popovich.