Veinticuatro horas después de Peyton Watson, la última pieza. James Harden ha acordado su renovación con los Cleveland Cavaliers por tres años y 97 millones de dólares, con opción de jugador para la 2028-29 y bonus por traspaso, según confirmaron sus agentes de Equity Sports a Shams Charania en ESPN.
El acuerdo cierra el asunto que llevaba todo el verano pendiente y lo hace con un hito histórico de propina: cuando firme, Harden alcanzará los 511 millones de dólares en salarios de carrera y se convertirá en el cuarto jugador de la historia en superar los 500, junto a LeBron James, Kevin Durant y Stephen Curry. A sus casi 37 años —los cumple el día 26—, será además el segundo jugador que firma más de 90 millones garantizados a esa edad. El otro, cómo no, es LeBron.
El sacrificio que lo hizo todo posible
La estructura del contrato cuenta la verdadera historia del verano de Cleveland. Harden declinó en junio su opción de 42,3 millones y desde entonces trabajó con la franquicia en fórmulas de dos y tres años, aceptando finalmente la más larga y de menor salario anual —unos 32 millones de media frente a los más de 42 que cobraba— para que el equipo pudiera salir de los dos aprons.
No solo puso el dinero: puso el tiempo. Permitió que la franquicia agotara los plazos del mercado sin presionar, mientras Koby Altman ejecutaba la secuencia que hemos ido contando paso a paso: el traspaso de Schröder a Charlotte, la salida de Strus a los Clippers y la operación a cinco bandas que trajo a Watson por 88 millones. Y según las fuentes de ESPN, Harden ejerció además de reclutador activo con el propio Watson durante su agencia libre restringida, empujándole hacia Ohio.
Un quinteto para pelear el anillo
El resultado final es la plantilla más redonda del proyecto: Harden, Donovan Mitchell —renovado hasta 2031—, Peyton Watson, Evan Mobley y Jarrett Allen, con Cam Whitmore y Mario Hezonja desde el banquillo.
Los números del curso pasado explican por qué Cleveland no dudó en pagar a un jugador que entra en su año 18. Desde su llegada en febrero, en el traspaso que envió a Darius Garland a los Clippers, los Cavaliers firmaron un 21-9, quinto mejor balance de la liga en ese tramo, con Harden promediando 20,5 puntos y 7,7 asistencias tras el All-Star. En los playoffs sostuvo 19,2 puntos y 5,5 asistencias en 18 partidos hasta la final del Este, liderando la NBA en aislamientos jugados.
El nueve de la lista histórica de anotadores, segundo triplista de todos los tiempos solo por detrás de Curry, jugará su vigésima temporada con un objetivo que se le resiste desde 2012: volver a unas Finales. Esta vez, con el equipo construido exactamente a su medida.